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ANIVERSARIO DEL COLEGIO DE ABOGADOS
Fecha : 5 de Abril de 1994 19:00h
Lugar :
Auditorio Colegio de Abogados de Arequipa
Homenaje al Dr. Toribio
Pacheco Rivero: El Jurista Arequipeño del siglo XIX
|
Señor Doctor Héctor Delgado Castro, Decano
del Colegio de Abogados.
Distinguidas autoridades que nos acompañan
en este solemne acto.
Lindísimas damas.
Estimados colegas y amigos.
Antes de iniciar el discurso de orden que se
me ha encomendado, quiero dirigirme a la Junta Directiva del
Colegio, en primer lugar para agradecer por el alto honor que se
me ha conferido al encomendarme el discurso de orden en esta
ceremonia que se conmemora el Día del Abogado y en segundo
lugar, para felicitarlos por escoger al Dr. Toribio Pacheco y
Rivero, para rendirle un justo homenaje a quién se considera el
más ilustre jurisconsulto arequipeño del Siglo XIX, en esta
fecha tan especial.
Distinguidos asistentes, mucho se ha escrito
sobre el ilustre Dr. Toribio Pacheco y Rivero, pero para esta
ocasión me he permitido extractar los aspectos más importantes
de su vida y de su obra jurídica.
1.
Que se ha escrito de su
vida:
Arequipa siempre fue la cuna de los grande
juristas, pero muchos no conocemos el por que de este
reconocimiento.
Los Arequipeños, no lograron alcanzar un
poderío económico como otras regiones del país, especialmente de
los terratenientes de la costa norte, quiénes debían su riqueza
a la explotación de la caña de azúcar y del algodón. Arequipa
después de todo, nunca ha disfrutado de ingentes riquezas. Pese
a que la agricultura constituía un rubro decisivo de la economía
regional, los propietarios no detentaban grandes extensiones,
predominando la mediana y pequeña propiedad rural. La debilidad
empujaba a la élite criolla a concretar matrimonios con los
comerciantes españoles y con los ingleses, enlazaban de esta
manera su linaje con la fortuna de los migrantes. Pero no
siempre podía valerse de estos medios, las carreras de abogacía
y la eclesiástica ofrecían alternativas de prestigio, solvencia
material y poder.
Nuestro Colegio de Abogados registraba a
inicios de los ochocientos más de 57 abogados en ejercicio. Juan
de Zamácola, Sacerdote español, decía que había más sacerdotes
en Arequipa que en Salamanca y más Abogados que en Madrid.
Una nota de John Wibel, que es grato
resaltar, señalaba que el Colegio de Abogados de Lima en el año
de 1819 registraba 120 Abogados de los cuales 40 eran
arequipeños, los que sumados a quiénes ejercían en esta ciudad,
pasaban la centena fácilmente. A lo largo del Siglo XIX, entre
las diversas ocupaciones los abogados marchaban en primer lugar
y muy por encima de artesanos, tenderos, almaceneros y
comerciantes.
Se calcula que en Arequipa ejercían 50
abogados como asesores de litigios, pero había un grueso número
que estaban dedicados en actividades profesionales en el
Congreso de la República, como Ministros del Estado,
funcionarios y Magistrados del Poder Judicial tanto en la Corte
Suprema como las Cortes Superiores de la República
En medio de aquella abundancia de abogados,
surgieron también algunos de los jurisconsultos arequipeños más
notables de la primera centuria de la República, como Mariano
Santos Quiróz y Nieto, Evaristo Gómez Sánchez (Fundador de la
Academia Lauretana), Miguel Fernández de Córdoba, Francisco
Javier de Luna Pizarro, Benito Lazo, Andrés Martínez Orihuela,
José Luís Gómez Sánchez, Manuel Toribio Ureta, Teodoro La Rosa y
José Gregorio Paz Soldan entre otros.
Esta vocación jurídica tiene su entorno
influyente en el Colegio de la Independencia Americana, la
Universidad del Gran Padre de San Agustín y en especial la
Academia Lauretana de Artes y Ciencias.
Precisamente en una ciudad de espíritu
turbulento, revolucionaria y con vocación jurídica, como es
Arequipa, nace el 17 de abril de 1828 uno de los hombres
públicos más brillantes del Perú: TORIBIO PACHECO Y RIVERO.
Sus Padres don Toribio Fernando Pacheco,
minero puneño, casado con la arequipeña doña Manuela de Rivero y
Ustáriz, de quiénes fue su cuarto hijo.
En 1835 inicia en Arequipa sus primeros años
de estudios primarios y luego su tío materno Francisco de Rivero
se hizo cargo de su educación y los concluye en el Colegio San
Carlos de Puno, donde su tío era Director, gran economista y
diplomático. La secundaria lo estudia en Lima en el Convictorio
de San Carlos por los años de 1843 a 1846.
En 1847, viaja a Europa, residiendo en
Francia por unos meses en la casa de su tío Francisco de Rivero,
permaneciendo luego en España y Alemania. En 1849 se matrícula
en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bruselas, donde
se gradúa de doctor en Ciencias Políticas en 1852.
Tras cinco años de formación europea, Pacheco
regresa al Perú y se afinca en su tierra natal Arequipa, donde
se inscribió en la Academia de Práctica Forense y se gradúa de
Abogado ante los Vocales designados por la Corte Superior de
Justicia.
A los 24 años de edad es nombrado Rector del
Colegio Nacional de la Independencia Americana, ejerciendo el
cargo hasta el mes de Diciembre de 1853, para dedicarse luego al
ejercicio de su profesión como Abogado en Lima donde se instaló
asociado de su gran amigo José Ciriaco Hurtado, asumiendo la
dirección de El Heraldo de Lima, desde donde defiende al
asediado gobierno de Echenique
En 1864 se encarga de la Cancillería en el
gabinete del punto Manuel Costas, recibiendo el mandato del
Congreso que se impuso sobre el Presidente Pezet con motivo de
la ocupación de la isla guanera de Chincha por la escuadra
española.
En el mes de Noviembre de 1865 Mariano
Ignacio Prado, jefe de la rebelión entra triunfante a Lima y
constituye el más notable Consejo de Ministros de la historia
nacional, nombrando a Toribio Pacheco como Ministro de
Relaciones Exteriores.
El trabajo de Pacheco al frente de este
Ministerio se caracterizo por su valiente posición americanista,
hizo denotados esfuerzos para que cesara la guerra que el
Uruguay, Bolivia y Argentina habían declarado al Paraguay y
condenó duramente la amenaza de invasión que pendía sobre el
Ecuador por la falta de pago de una deuda a la Unión Americana.
En 1867 el Congreso Constituyente lo designó
como fiscal en lo administrativo de la Corte Suprema de la
República, quiénes se enriquecieron con la doctrina de sus
dictámenes, demostrando su entereza moral y bastos conocimientos
jurídicos. Meses después cuando ocupaba la Fiscalía de La
Nación, el 15 de Mayo de 1868, a los cuarenta años de edad,
falleció como consecuencia de una fuerte fiebre amarilla que
asolaba la costa peruana.
Antes había perdido a su querida esposa doña
Josefina Hercelles con quién procreo a sus tres hijas que
quedaron huérfanas y sin mayores medios económicos, por lo que
el Presidente Balta mandó imprimir la segunda edición póstuma
del Tratado de Derecho Civil, concedida en vía de gracia a las
hijas de Pacheco.
2.
Con relación a su Obra
podemos indicar lo siguiente:
Si bien Toribio Pacheco y Rivero abarcó
diversos aspectos del que hacer intelectual, incursionando en el
periodismo, la economía, la estadística, la política, la
diplomacia y el derecho, desplegando en todas ellas su enorme
talento, fue en el campo jurídico donde mejor coronó sus
esfuerzos, valorándose a este distinguido arequipeño como uno de
los más notables jurisconsultos del Siglo XIX.
Su obra se evidencia a través de distintas
facetas que cubre lo teórico y lo práctico; el Derecho Público y
el Derecho Privado; la doctrina y la jurisprudencia.
Es autor de las siguientes obras:
a)
Cuestiones constitucionales, que se publicó inicialmente
en el diario El Heraldo de Arequipa en 1853 y un año después se
publica en El Heraldo de Lima donde se examina los textos
constitucionales que han regido en el Perú a partir de su
independencia, es decir desde el Estatuto Provisorio de 1821 y
las Constituciones de 1823, 1826 y 1828, esta última de carácter
moderado por lo que Pacheco simpatiza con ella, considerándola
superior a cuantas la precedieron.
b)
“El Tratado de Derecho Civil”, editado en tres tomos. El
primero de ellos publicado en 1860 referido a las Personas y
Derecho de Familia; dos años después se publica el segundo Tomo
que inserta la parte referida al Derecho de Propiedad y en 1864
el tercer y último tomo, que contiene la segunda parte versado
sobre Las Cosas, que incluye de los modos como se adquiere la
propiedad. Lamentablemente el Tratado quedó detenido en el
Título XVIII (De la sucesión legal) que corresponde a la Sección
1V del Código referida al modo de adquirir el dominio por
herencia. La producción cumbre fue elaborada entre 1858 y 1864,
cuando sólo contaba con 30 años de edad.
c)
En el mes de Mayo de 1861, a propuesta del Colegio de
Abogados de Lima creo la primera revista jurídica de doctrina
bajo el nombre de La Gaceta Judicial, Diario de
los Tribunales, que era repartido mensualmente y contenía
artículos de legislación, jurisprudencia, extractos de causas
nacionales, juicios críticos a las resoluciones judiciales y
comentarios sobre Códigos y Leyes patrios.
d)
En 1864 sale a la venta las primeras publicaciones
sistemáticas de jurisprudencia, con la Revista “El Repertorio
Judicial”.
e)
También fue autor de circulares sobre temas puntuales de
Derecho Internacional, emitidas mientras ejercía la Secretaria
de Relaciones Exteriores.
f)
Fundó La Revista de Lima junto con un núcleo de
importantes intelectuales vinculados con un movimiento político
renovador llamado: el civilismo, entre los que se hallaban
Ignacio Noboa, José Antonio Lavalle, Francisco García Calderón,
Carlos Augusto Salaverry, Ricardo Palma, Manuel Prado, entre
otros.
La más importante obra fue evidentemente su
Tratado de Derecho Civil, donde demuestra un manejo actualizado
de la legislación extranjera, pues presenta 96 citas del Código
Civil francés, 61 citas del Código Civil Chileno de Andrés
Bello, seguido del Código de Panamá, que como Pacheco lo señala,
es una reproducción del Código chileno, salvo algunas
modificaciones. Se menciona en el Tratado al Código de Santa
Cruz, al Código de Venezuela, los Códigos Holandés, sardo o
napolitano, belga, siciliano, austriaco y de los cantones de
Suiza.
Con mucha facilidad se evidencia la versación
que sobre el Derecho Romano tiene Pacheco, quien domina el Latín
y es capaz de escribir párrafos enteros en esa lengua.
Por otro lado, en el Tratado encontramos
hasta 64 alocuciones a “los romanos” y 102 citas
correspondientes al Digesto, 36 al Codex, 18 a las Instituciones
de Justiniano, 10 a las Novelas y 5 a las Instituciones de Gayo,
totalizando 171 citas de las fuentes romanas.
El Código Civil de 1852 representa la mejor
cristalización del compromiso entre lo moderno y lo tradicional,
a la vez que codificaba las costumbres tradicionales, también
modificaba en parte el comportamiento y los valores existentes.
Resultaría sumamente interesante analizar los principios y las
instituciones de dicho Código que fueron comentados y analizados
por Toribio Pacheco en su Tratado, pero semejante pretensión
rebasaría los límites de este discurso, sin embargo abordaremos
algunas cuestiones que juzgamos esenciales.
Primero, en cuanto a los Registros de estado
civil, Pacheco da muestras de un gran interés por la
organización de éstos registros al considerarlos como un
instrumento decisivo de modernización, necesarios para conservar
la paz de la sociedad, la tranquilidad y la seguridad de los
individuos que la componen.
No hay duda que Pacheco es consciente de la
necesidad de desterrar los registros parroquiales,
reemplazándolos por los registros de estado civil, que ofrecían
mayor garantía que los primeros. La aspiración del jurista
recién se materializa en 1920, al cabo de 60 años de haber
formulado sus críticas.
El Código Civil de 1936, establecía en el
Art. 30 que los registros del estado civil se llevan por
duplicado en partidas extendidas en libros, uno para los
nacimientos, otro para los matrimonios y otro para las
defunciones.
El Art. 1827 estableció que las partidas de
los registros parroquiales tendrían el mismo valor que las
partidas de los registros del estado civil en los lugares donde
no hubiera tales registros. Las partidas parroquiales referentes
a los hechos realizados antes de 1936 conservan su eficacia.
La norma se moderniza en el Código de 1984,
cuando se incluye en el texto del Art. 70, que los registros del
estado civil son públicos. En ellos se inscriben los
nacimientos, matrimonios y las defunciones.
Los comentarios de Pacheco sobre la necesidad
de crear los registros del estado civil en lugar de los
Registros Parroquiales no se pudo cristalizar fácilmente por que
el Código del 36 dispuso que habría registro en todos los
concejos municipales y distritales, pero su instalación y
funcionamiento no se hizo como se había previsto, ya que
existían muchas ciudades y pueblos que no contaban con los
mismos. Por ello en las disposiciones finales del dicho Código
se establece la validez de las partidas de los registros
parroquiales en los lugares donde no hubiera los registros del
estado civil.
En segundo lugar, en cuanto al principio de
la persona, el Código de 1852 exigía dos requisitos para que la
persona tenga personalidad jurídica: que el nacido tenga figura
humana, pues en aquellos tiempos se temía el nacimientos de
niños monstruos a que se referían los antiguos textos del
Derecho Romano, y por otro lado la condición de viabilidad, o
sea, de que el nacido viva 24 horas.
Las nuevas concepciones rechazaban la teoría
de la viabilidad, por ser un concepto científico que no puede
definirse legislativamente. Es el sistema francés el que
distingue entre la viabilidad y la vida, sistema que no fue
seguido por ningún código moderno que exige simplemente que el
niño nazca vivo.
La exigencia de las 24 horas de vida, aparece
en el Código Español como una exigencia necesaria para reconocer
la personalidad jurídica, disposición que no sólo tiene un
sentido histórico derivado de las Leyes de Toro, sino
simplemente probatorio. El criterio de las 24 horas no tiene un
sentido científico sino arbitrario. Resultaba sumamente difícil
probar el número de horas de haber vivido el niño y que teniendo
en cuenta esta dificultad ningún código europeo ha imitado el
sistema español, motivo por el cual se optó por que el principio
de la personalidad lo determina el nacimiento, a condición de
que el niño nazca vivo.
La crítica de Pacheco es aceptada en el
Código Civil de 1936, en cuyo Art. 10 señala que el nacimiento
determina la personalidad. Al que está por nacer se la reputa
nacido para todo lo que le favorezca a condición de que nazca
vivo. Como vemos se suprimieron las condiciones impuestas en el
Código de 1852 para que la persona puede adquirir y transferir
sus derechos. El nuevo Código de 1984, mantiene con otra
redacción el mismo principio, de que la persona humana es sujeto
de derecho desde su nacimiento y que la vida humana comienza con
la concepción.
En tercer lugar, otra cuestión de importancia
es el relativo a la Mujer. Criticó duramente a la sociedad
peruana por ser patriarcal y de legislaciones que excluían a la
mujer del ejercicio de los derechos civiles y políticos. Pacheco
asume la reivindicación de aquélla y la defiende para que se
comprenda en la denominación de “Hombre” a la mujer.
Sostiene como principio racional que la mujer
no es una mera cosa, una especie de máquina de hacer hijos, sino
que se le ha devuelto el rango de ser racional, inteligente y
libre.
Sin embargo resulta curioso que Pacheco no
postula siempre una igualdad irrestricta entre hombres y
mujeres. Por ejemplo justifica el Art. 50 del Código Civil de
1852, según el cual la mujer casada tiene por domicilio el de su
marido, por que la naturaleza misma del matrimonio manda que
habite con él y lo siga a todas partes.
Asevera Pacheco que sería absurdo atribuir a
la mujer la administración de los bienes de la sociedad
conyugal, pues el interés mismo de la sociedad así lo exige,
como se halla bajo la patria potestad del marido no puede hacer
nada sin su consentimiento.
El Código de 1936 establece en el Art. 5 que
los varones y las mujeres gozan de los mismos derechos civiles,
pero salvo las restricciones establecidas respecto de las
mujeres casadas.
El Art. 161 reconoce al marido la facultad de
dirigir la sociedad conyugal, ejercer su representación y la
administración de la sociedad.
Durante la vigencia de nuestros Código de
1852 y de 1936 la sociedad conyugal, como toda sociedad, dicen
Planiol y Ripert es necesario que exista unidad de dirección, y
a efecto de asegurar esa unidad, el Derecho confirió
tradicionalmente al marido una serie de facultades a las que se
llamó la “potestad marital”.
A este conjunto de derechos propios del
marido correspondía en el Derecho clásico una posición
enteramente subordinada de la mujer, y esta desigualdad,
consagrada por una práctica de siglos, persistió, pese a los
postulados igualitarios de la Revolución Francesa y a los
esfuerzos de Laurent en el Código napoleónico.
Nuestro Código de 1936 recoge los principios
defendidos tenazmente por Pacheco, de que el varón y la mujer
son iguales ante la ley, pero esta última al contraer matrimonio
se somete a la potestad marital, que si bien es cierto por una
parte declara que el marido dirige la sociedad conyugal por otra
parte eleva la situación de la mujer dentro del grupo familiar,
le confiere cierta representación doméstica, amplios derechos
sobre su propio patrimonio, la facultad de resistirse ante la
arbitrariedad del marido y la de asumir, en fin, la jefatura del
hogar en ciertos casos.
Se reconoce las siguientes consecuencias de
la potestad marital:
1.
La atribución de fijar el domicilio conyugal.
2.
La de decidir sobre cuestiones referentes a la economía
del hogar.
3.
La de representar a la sociedad frente a terceros.
4.
La de otorgar o negar su consentimiento para que la mujer
ejerza el comercio o cualquier profesión.
5.
La obligación de la mujer de llevar el apellido del
marido agregado al suyo.
Esta potestad marital llega a su fin con la
promulgación de nuestra Constitución de 1979 que recoge
principios que han merecido consagración general y que
representa la culminación de una línea de subordinación de la
mujer al marido, que llegó a tener manifestaciones deprimentes
que hoy nos asombran, reconociendo la igualdad del varón y la
mujer ante la ley.
Nuestro Código Civil de 1984 reglamenta los
derechos constitucionales referidos, y establece en el Art. 4
que el varón y la mujer tiene igual capacidad de goce y de
ejercicio de los derechos civiles y elimina las restricciones
referidas al caso de las mujeres casadas.
El Art. 36 señala que el domicilio conyugal
es aquel en el cual los cónyuges viven de consuno y tiene por
regla que ambos lo fijan de común acuerdo como lo señala el Art.
290. Prevalece como vemos la igualdad de derechos que tiene el
varón y la mujer aún casados.
Reconoce expresamente el Art. 290 que
corresponde a ambos cónyuges el deber y el derecho de participar
en el gobierno del hogar, corresponde a ambos cónyuges la
representación legal de la sociedad y la administración del
patrimonio social, requiriéndose la participación de ambos para
la disposición de los bienes sociales o gravarlos, tal como lo
señala el Art. 315.
En cuarto lugar, analizamos el caso del
Matrimonio. Pacheco entiende al
matrimonio como una unión perpetua del hombre y de la mujer, una
sociedad legítima, para hacer vida en común, destinada a
preservar la continuidad de la especie y consagrada por la
religión como sacramento y por ley como contrato. Fiel a esta
concepción recusa la poligamia, el concubinato y el divorcio
absoluto. El único modo de disolución de un matrimonio es por la
muerte de uno de los cónyuges.
Pacheco es influido por las normas del
Derecho Canónico que se caracteriza por condicionar al
matrimonio al cumplimiento de dos calidades: la celebración de
un contrato de sociedad y al mismo tiempo como sacramento. Si no
hay contrato no hay sacramento y si no hay sacramento no hay
contrato.
Durante varias centurias, el matrimonio y las
cuestiones derivadas de él son considerados universalmente como
de exclusiva competencia de la Iglesia, y ésta los sujetó a una
regulación exhaustiva que prácticamente nada dejó de prever y en
cuyo acierto debe hallarse la causa de su extraordinaria
perduración.
Consumada la Revolución Francesa, el Código
de Napoleón organizó el matrimonio como institución
exclusivamente civil, influyendo con su ejemplo sobre casi toda
la legislación del mundo.
El Código Civil de 1852 no estableció otro
matrimonio con efectos legales que el celebrado conforme a las
disposiciones del Concilio de Trento, es decir el matrimonio
canónico. Esta situación perduró hasta el 23 de diciembre de
1897 fecha en que se reconoció por ley dos formas de matrimonio:
la canónica para los que profesaban la religión católica y la
civil para los que declaraban no haber pertenecido a dicha
religión.
El Código Civil de 1936 establece que sólo el
matrimonio civil produce efectos legales, manteniéndose el mismo
principio en el Código del 84.
El Código de 1852 considera al matrimonio
como un contrato, por que para su celebración participan todos
los elementos esenciales de éstos y que le es por lo tanto
aplicable la teoría de la nulidad de los contratos y de los
vicios del consentimiento.
La teoría del matrimonio-contrato tiene vieja
raigambre. Se la descubre ya en la arquitectura jurídica romana,
germana y canónica, ésta última influyente en el pensamiento de
Pacheco, y persiste casi ininterrumpidamente a través del
Derecho napoleónico, hasta principios del presente siglo en que
comenzó a ser objeto de severa crítica, hasta sustituirla con
otras ideas, especialmente con la teoría del
matrimonio-institución.
Ya es en el Siglo XX que nuestros Códigos
establecen que el matrimonio se gobierna por un conjunto
orgánico e indivisible de normas que determinan las condiciones
y requisitos, los deberes y derechos, las relaciones internas y
exteriores de la sociedad conyugal, a las cuales deben someterse
llana y libremente quienes desean casarse. Quién contrajo
matrimonio su voluntad resulta impotente y los efectos de la
institución se producen automáticamente. La relación matrimonial
no podrá en consecuencia ser variada, interrumpida o concluida
ad libitum, ni aún en el supuesto de que coincidan plenamente
las voluntades de ambas partes; y ello es lo que diferencia
panicular y básicamente el matrimonio como Institución del
matrimonio como contrato.
En quinto lugar, en cuanto se refiere a la
filiación, no duda Pacheco en sostener que por razones de
moralidad social y de conveniencia, los hijos ilegítimos son
justos y racionalmente de inferior condición que los legítimos.
El Código de 1936 recoge dichos principios al
llamar a los hijos nacidos fuera del matrimonio como hijos
ilegítimos y sólo les reconoce derechos hereditarios en
proporción a la mitad de lo que le corresponde a un hijo
legítimo.
Tradicionalmente el Derecho ha distinguido la
filiación legítima de la ilegítima, acordando a aquélla un trato
privilegiado y degradando a la última.
Pacheco imbuido en sus conocimientos del
Derecho Romano clásico sabía que la simple unión sexual de dos
personas libres constituía el delito público de estrupo y la de
una persona libre con otra que no lo fuese constituía el
contubernio, de modo que los hijos de uno y de otro no merecían
ser considerados ni siquiera como hijos naturales. El Derecho
Canónico sostenía que era lógico que el hijo natural nazca de
una infamia y que por lo tanto no podía tener la protección del
derecho.
Los hijos ilegítimos o llamados actualmente
hijos extramatrimoniales, fueron clasificados en dos grandes
grupos: a) los hijos naturales llamados así los que nacieron de
padres que no estaban casados y que no tenían impedimento alguno
para hacerlo: y b) los hijos espurios, procreados por quienes
estaban impedidos de contraer matrimonio, a estos últimos se
solía subdividirlos en fomezinos, sacrílegos y mánceres.
Se llamaba fomezinos a los hijos adulterinos,
denominados también notos por que se conocen como hijos del
marido sin serlo, es decir hijo tenido por mujer casada de varón
distinto de su marido; y a los incestuosos tenidos por personas
emparentados entre si.
Hijos sacrílegos era los procreados por
personas atadas por votos religiosos.
Mánceres o mancillados eran los hijos habidos
en ramera pública.
Estas subclasificaciones han desaparecido
prácticamente en el derecho moderno, y sólo en forma incidental
es referido en el Código de 1936, cuando señala a los hijos
adulterinos e incestuosos para colocarlos en situación de
inferioridad.
Nuestra Constitución de 1979 suprime toda
diferencia entre los hijos, al establecer en el Art. 6, en su
párrafo tercero, que todos los hijos tiene iguales derechos. En
aplicación de esta norma se ha suprimido los privilegios que se
concedieron durante muchos siglos a los hijos legítimos, y
dispone la prohibición de toda mención sobre el estado civil de
los padres y la naturaleza de la filiación de los hijos en los
registros civiles y en cualquier documento de identidad.
Esta modificación significa la culminación de
una línea de tendencia universal recogida en nuestro Código
Civil de 1984,
El Art. 386 los llama hijos
extramatrimoniales en lugar de hijos ilegítimos, y reconoce la
igualdad de derechos sucesorios respecto de sus padres, y
conforme lo señala el Art. 818 comprende esta disposición a los
hijos matrimoniales y a los extramatrimoniales reconocidos,
desapareciendo de esta forma toda desigualdad que fomentaba los
anteriores Códigos.
Debo hacer especial referencia a los elogios
prodigados a Pacheco por eminentes juristas e historiadores, en
épocas muy diferentes, reconocen la trascendencia de sus afanes.
Así Luciano Benjamin Cisneros comentaba:
“Hay cuanta riqueza de doctrina pueda
percatarse. El autor se ha mostrado digno de su alta capacidad,
haciendo una exposición tan metódica y sus comentarios son
detenidos, razonados y profundos”.
Raúl Porras Barrenechea,
sostiene que la más prestigiosa teoría de
nuestra jurisprudencia estaba contenida en el Tratado de Derecho
Civil de Toribio Pacheco, el más ilustre comentarista de nuestro
Código Civil, a quién califica con acierto de “civilista
moderno, aunque perfectamente imbuido del derecho antiguo”.
Francisco Mostajo,
minucioso biógrafo lo considera uno de los
sillares de la cultura peruana, y en otro pasaje, uno de los
grandes luminares del Derecho Privado Peruano y el más completo
jurisconsulto entre los que ha producido Arequipa.
Angel Gustavo Cornejo,
lo califica como “mentalidad robusta,
jurisconsulto consumado”.
El Dr. Segundo Núñez Valdivia remarca
que Toribio Pacheco y García Calderón fueron los iniciadores de
la ciencia jurídica peruana que hasta entonces no se había
intentado.
Evaristo San Cristobal,
meticuloso historiador, califica el Tratado
como una obra inigualable, monumento de erudición y saber
jurídicos, en el que se inspiraban legisladores peruanos y
extranjeros.
El Código Civil de 1852 tuvo vigencia hasta
la promulgación del Código Civil de 1936, es decir 84 años.
Toribio Pacheco tuvo una vida muy corta pues sólo vivió 40 años,
pero su brillante obra, especialmente el Tratado de Derecho
Civil no tuvieron competencia alguna, pues era la obra de
consulta obligada para miles de estudiantes de Derecho, Abogados
y Magistrados, por más de 50 años, ya que su sucesor el Dr.
Angel Gustavo Cornejo, publicó su obra “Comentarios al Código
Civil de 1852” recién en 1921.
Es unánime el reconocimiento de la Obra de
Toribio Pacheco, a quién con toda certeza se le llama el
Jurisconsulto más importante del Siglo XIX, comparándolo con el
Dr. José León Barandiarán a quién en el Siglo XX se ha ganado
muy merecidamente el Título reverencial de Maestro y el
reconocimiento del Gobierno al consedérsele el título de Amauta.
Estamos entrando al Siglo XXI, y van
apareciendo nuevos jurisconsultos como Carlos Fernández
Sessarego, Femando Vidal Ramírez, Héctor Cornejo Chávez, Max
Arias Schreiber, Jorge Eugenio Castañeda, Alberto Eguren Bresani,
Rómulo Lanatta Guilhem, Felipe Osterling Parodi y Gustavo
Palacios Pimentel.
A ellos se suman distinguidos juristas de una
generación emergente como los doctores Álvaro Chocano Marina y
Carlos Montoya Anguerry, (ambos arequipeños), Lucrecia Maisch
von Humboldt de Portocarrero, Manuel de la Puente y Lavalle,
Carlos Cárdenas Quirós, Jorge Muñiz Ziches, Raúl Ferrero Costa,
René Boggio Amat y León, Fernando Vidal Ramírez y Delia Revoredo
de DeBakey.
Todos ellos conforman la nueva generación de
jurisconsultos de nuestro tiempo. La mayoría son Limeños
promocionados por el marcado centralismo existente. Pero no
podemos olvidarnos que Arequipa siempre ha sido, es y será la
cuna de los grandes jurisconsultos. Tenemos destacados
Abogados, lo que falta es su promoción a nivel nacional. Es por
ello que Instituciones representativas de la ciudad, como el
Concejo Provincial, la Casa de la Cultura y especialmente el
Colegio de Abogados, entre otros, deben tomar la iniciativa de
incentivar trabajos en este campo jurídico y otorgar premios que
permitan a los ganadores la publicación de sus obras. Recuerdo
la iniciativa del Colegio de Abogados, bajo el Decanato del Dr.
Jaime Valencia Valencia, cuando en 1991, instauró el concurso
jurídico Academia Lauretana sobre temas de Derecho Civil con
magnifico resultado.
Por otro lado, al promulgarse la Ley 25647
que crea a partir de 1993 el Secigra Derecho, obligando a los
estudiantes de Derecho a realizar sus prácticas pre
profesionales por el lapso de un año en el Poder Judicial,
Ministerio Público o en los Ministerios de Justicia, de
Educación o de Trabajo, como requisito obligatorio para
graduarse de Abogado. Pero, muy bien podría reapuerturarse la
Academia Lauretana de Artes y Ciencias o de Práctica Forense,
para que los alumnos de Derecho cumplan con su Secigra, tal como
lo hizo en sus tiempo el Dr. Toribio Pacheco.
En la formación profesional resulta
importante la labor que viene haciendo la Escuela de Post Grado
de la Universidad Católica que ha aperturado la primera Maestría
en Derecho Civil, donde vienen estudiando más de 50 abogados.
Le toca ahora a la actual Directiva que
dirige brillantemente su Decano el Dr. Héctor Delgado Castro, el
promover concursos jurídicos y reaperturar la Academia Lauretana
de Artes y Ciencias con el ánimo de preparar a las nuevas
generaciones de abogados que serán los grandes jurisconsultos
arequipeños del Siglo XXI.
De esta forma al recordar la vida y la obra
de Toribio Pacheco y Rivero, analizando el presente y pensando
en el futuro de los Abogados arequipeños, rendimos un merecido
homenaje al más grande jurisconsulto que ha tenido el Perú en el
Siglo XIX.
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ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA SANTA MARIA
Fecha : 7 de diciembre de 1994 11:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM
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Señor Rector de la Universidad Católica de
Santa María, Dr. Luis Carpio Ascuña.
Distinguidas autoridades Políticas,
judiciales y civiles que nos acompañan.
Señores Vice Rectores, Decanos y Jefes de
Departamentos
Señores Docentes
Damas y Caballeros
Alumnos
Al conmemorarse el XXXIII aniversario de la
fundación de la Universidad Católica de Santa Maria, la
encontramos en una etapa de madurez, de fecundidad y de vida
plena. Hoy, se me encarga el alto honor, de rendirle un justo
homenaje, y al hacerlo evoco la figura de nuestro Fundador el
Reverendo Padre William Monis y la Sociedad de María. Al lado de
él, todos los maestros que la hicieron realidad al darle vida y
estuvieron en sus primeros años como los doctores Núñez Borja,
Villa Calvo, los Cornejo Polar, Polar Ugarteche, Quintanilla
Paulet, Veramendi, Mazeyra, entre otros) y junto a ellos, los
que fueron incorporándose a ella en sus diferentes momentos y
que alimentaron y enriquecieron su vida institucional con
inteligencia,’ sabiduría, visión y entrega. A todos ellos les
rendimos un justo homenaje recordándolos con gratitud y afecto
en este nuevo aniversario.
Cuando el Padre Monis concibe la idea de
crear una Universidad Católica en Arequipa, lo hace pensando en
la formación profesional científica, humanista y
social-cristiana, basada en principios democráticos que
garanticen la vigencia de los Derechos Humanos, la realización
de la justicia y el amor entre los hombres; promoviendo la
identidad nacional y regional, con una educación que tenga en
cuenta la realidad de nuestra sociedad en que está inserta.
Precisamente, las Universidades Católicas son
las llamadas a una continua renovación, pues deben transitar
vigilantes a los cambios de la realidad socioeconómico en que
vivimos. Nuestra Universidad, además de la investigación
científica y tecnológica, debe preocuparse por la convivencia
social y del hombre mismo, desarrollando la dignidad humana y la
herencia cultural, donde el catolicismo esté presente de manera
vital.
Estamos en consecuencia, obligados a vivir en
continua renovación, a mirar el mañana, conociendo los cambios
que se producen en nuestra sociedad, de la mano con la realidad
que tenemos en nuestro entorno social, económico y político; y
si bien es cierto que no sabemos cómo será el mundo del mañana,
excepto que será diferente, eso significa que nuestra
Universidad tendrá que ser aprendiente perpetuo. Precisamente
nuestras autoridades deberán desarrollar una organización que
sea capaz de diagnosticar y manejar de manera perpetua todas las
transformaciones que sean necesarias de acuerdo a los cambios
del entorno.
Al hablar de éste entorno, no podemos
desconocer que el actual Gobierno del Presidente Ing. Alberto
Fujimori, ha introducido importantes cambios, en los aspectos
políticos y socioeconómicos, al promulgar un conjunto de leyes
de adecuación a la realidad en que vivimos. Se han cambiado
normas jurídicas de toda índole incluyendo nuestra carta
fundamental como es la Constitución de 1979 reemplazada con la
de 1993 después de 15 años; se ha flexibilizado el Derecho del
Trabajo, permitiéndose cambios trascendentales como la
contratación masiva, mediante la promoción al empleo para
permitir la contratación de nuevos trabajadores en doce
modalidades diferentes; la compensación por tiempo de servicios
con efecto cancelatorio; la salida del empleo por causas
objetivas; la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer; y
de igual manera se han introducido cambios en las Relaciones
Colectivas de Trabajo que garantiza la libertad sindical, se
fomenta la negociación colectiva y se regula el derecho de
huelga. También se han promulgado un nuevo Código Civil, Código
Penal, Código Tributario, los Códigos Procesales, las Leyes
Orgánicas del Banco Central de Reserva, de la Superintendencia
de Banca y Seguros, se ha creado las Superintendencias de
Aduanas, la Tributaria y de los Registros Públicos, el Sistema
Privado de Pensiones y las AFPs; se ha dictado nuevas leyes en
materia bancaria, seguros y financieras, se ha ampliado la Ley
General de Sociedades creando las acciones preferentes de
capital sin derecho a voto, se ha reestructurado el sistema
empresarial, permitiendo la libre empresa, la libre
contratación, la promoción a la inversión privada, se han
dictado normas para la libre competencia donde se regula el
acceso y la salida del mercado, y un nuevo procedimiento para la
quiebra de las empresas, se ha modificado totalmente el sistema
tributario, promulgándose nuevas leyes del Impuesto a la Renta,
a las Ventas y un especial tratamiento a los tributos aduaneros
que permitan y faciliten el comercio internacional y en fin se
han efectuado una reestructuración jurídica casi completa, con
el objeto de adecuarnos a la realidad social y a las nuevas
políticas económicas en que vivimos.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer,
muchas leyes que cambiar. especialmente en materia de
legislación universitaria que al igual que las otras, deben
adecuarse urgentemente a la realidad nacional y especialmente
ajustarse y reglamentar los nuevos principios constitucionales
que en materia de educación y otras normas vinculadas, nos trae
la Constitución de 1993 y que convendría muy brevemente
analizarlas:
1.
El primer artículo está referido a la defensa de la
persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de
la sociedad y del Estado.
Rescata la dignidad de la persona, supremo
valor que exalta el cristianismo, para el cual la persona es
criatura de Dios, hecha a su imagen y semejanza.
2.
Toda persona tiene derecho a la igualdad ante la ley,
nadie puede ser discriminado por motivo de raza, sexo, idioma,
religión, opinión, condición económica o de cualquier índole.
La expresión “igualdad ante la ley” proviene
de la Revolución Francesa y remotamente del cristianismo.
3.
Se protege el libre ejercicio profesional y por primera
vez el derecho y el deber de guardar el secreto profesional,
norma que alcanza jerarquía constitucional.
4.
En materia de educación señala una finalidad
inminentemente humanista, nada menos que el desarrollo
intelectual de la persona. De modo especial se declara que el
Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza. Esta es
una declaración esencialísima porque incluye la libertad del
centro educativo, la libertad del profesor que enseña: la
libertad del alumno que aprende; en todo caso, la libertad del
padre de familia que interviene en la educación de sus hijos, y
que tiene el deber de educarlos y el derecho de escoger los
centros de educación, y el de participar en el proceso
educativo.
El derecho de los padres de educar a sus
hijos pertenece a la órbita del derecho natural o Ley de Dios.
Es anterior y superior a cualquier derecho del Estado en materia
de educación.
5.
Se reivindica para la educación el concepto clásico de
las humanidades que supone el culto al bien, la verdad y la
belleza, atributos de Dios, especialmente valiosos en una época
como la nuestra.
6.
En materia de religión, la educación se imparte con
respeto a la libertad de las conciencias, correspondiendo la
enseñanza de la religión católica por la simple consecuencia de
un hecho estadístico ya que los peruanos somos en abrumadora
mayoría católicos.
7.
El Sistema como el régimen educativo son
descentralizados. Anteriormente sólo el régimen administrativo
era descentralizado. Esto significa un cambio importante. El
sistema educativo deberá tener programas y planes que deben
estar referidos a cada región o zona geográfica, y corresponde
al Estado únicamente formular los lineamientos generales de los
planes de estudios así como supervisar la calidad de la
educación.
8.
En todas las instituciones del Estado, la educación es
gratuita aunque, en la universidad pública, tienen derecho de
educarse gratuitamente sólo los alumnos que mantengan
satisfactorio rendimiento y no cuenten con recursos económicos.
En todo caso la universidad es autónoma, y dispondrá, al
respecto lo mejor que le parezca.
9.
Con el objeto de garantizar la mayor pluralidad de la
oferta educativa, el Estado promueve la educación privada en
todas sus modalidades, incluyendo la comunal y la cooperativa.
10.
El Estado fomenta la educación bilingüe e intercultural,
según las características de cada zona.
Anteriormente, la Constitución de 1979,
fomentaba la integración nacional y latinoamericana, así como la
solidaridad internacional, y es que el Estado Peruano perseguía
la integración de los pueblos de América Latina. El cambio
efectuado en el texto constitucional se debe a una nueva
política educativa basada en principios nacionales y
especialmente de naturaleza regional.
11.
Los fines universitarios siguen siendo la formación
profesional, la difusión ~ cultural, la creación intelectual y
artística y la investigación científica y tecnológica.
12.
La universidad es la comunidad de profesores, alumnos y
graduados, y se garantiza la libertad de cátedra y rechaza la
intolerancia que podría ejercer el profesor respecto de la
libertad de opinión y la libertad de criterio de los
estudiantes.
13.
Como novedad la Constitución de 1993 declara capital
histórica a la ciudad del Cuzco. Tal es por consiguiente, el
nombre oficial de la antigua capital del Tahuantinsuyo.
14.
Así mismo, se establece un nuevo régimen económico, donde
la iniciativa privada es libre y se ejerce en una economía
social de mercado. Bajo este régimen el Estado orienta el
desarrollo del país. Un Estado moderno interviene no para
suprimir sino, por el contrario, para asegurar la economía del
mercado, para que funcionen las reglas de ésta, para cerrar el
paso al monopolio, para que reine la más libre competencia.
15.
El Estado garantiza la libertad de trabajo y la libertad
de empresa, industria y comercio, bajo un régimen de libre
competencia, pues se combate toda práctica de posiciones
dominantes o monopólicas.
Estas son entre otras las más importantes
innovaciones que encontramos en la nueva Constitución Política,
muchas de ellas vinculadas estrechamente al quehacer
universitario.
Precisamente, la Ley Universitaria conocida
con el Nº 23733 fue promulgada el 9 de diciembre de
1983 por el entonces Presidente de la República Arq. Fernando
Belaúnde Terry, bajo la vigencia de la Constitución de 1979, y
que en sus 15 años de existencia, ha tenido frecuentes cambios,
dentro de ellos algunos de importancia, como la introducida por
la Ley 25416 que reconoce que los locales universitarios son
inviolables, norma que fue derogada por el D. Leg. 726 al
permitir que las Fuerzas Armadas y Policiales puedan ingresar a
las universidades cuando exista la presunción de que en ellas
hay presencia de terroristas.
Otra modificación fue permitir el acceso
automáticamente al bachillerato, mediante el Dec. Leg. 739,
para aquellos alumnos que hubieran cumplido satisfactoriamente
sus estudios. Esta norma no generaliza que el Bachillerato sea
para todos los que aprobaron sus estudios, como lo es ahora,
sino únicamente para aquellos que cumplieron satisfactoriamente
sus estudios, es decir que lograron un promedio ponderado
superior en toda la carrera. Considero que los alumnos que no
alcanzaran dicho promedio, deberían en todo caso, sustentar la
Tesis de investigación científica.
Últimamente, por la Ley 26302 se permite la
reelección del Rector, Vice Rectores y Decanos de las
Facultades.
Estas son las principales modificaciones de
la actual ley universitaria, pero considero que debe ser
derogada, ya que después de 15 años de vigencia requiere
urgentemente ser reemplazada por otra ley que considere las
innovaciones que hemos comentado de la Constitución de 1993 y
reorganice todo el sistema universitario, para que éste se
desarrolle dentro de un marco de la libre competencia, formando
profesionales de calidad, científicos y técnicos, con un sentido
humanista y cristiano, buscadores de la verdad y de la justicia.
Un nuevo estilo que ha cambiado el desarrollo
social y económico de nuestra patria, es la promoción a la libre
competencia a todo nivel, y que únicamente quedarán en carrera
quienes acepten el cambio en todas sus estructuras, en busca de
la excelencia, para ser competitivos.
Si queremos continuar en carrera, debemos
mirar el futuro con metas claras, objetivas y reales, que
signifiquen un verdadero reto, una verdadera reestructuración,
un verdadero cambio.
Se suele aceptar que para alcanzar niveles
deseables y sostenibles de desarrollo es necesario conocer
nuestra realidad y el entorno externo en que nos desarrollamos,
que nos permitan programar adecuadamente las necesidades de
cambio.
La experiencia mundial nos lleva analizar que
es lo que ha sucedido con el fenómeno japonés de los años 1965 a
1994, cuyas economías han crecido más que las de cualquier otro
país del mundo.
En la búsqueda de explicaciones de ese mayor
crecimiento económico encontramos que se debe en gran parte a la
importante inversión que se ha hecho en educación y capacitación
en y para el trabajo.
Es incuestionable que los aspectos
relacionados con la educación y la capacitación son
determinantes del crecimiento y un indicador fundamental del
grado de desarrollo económico y social.
En tiempos modernos, hablar de la educación
es hablar también de la ciencia y de la tecnología de punta, que
se adecuan necesaria e inevitablemente a los requerimientos de
cambio de una sociedad moderna.
El nuevo entorno mundial exige precisar lo
que se debe conservar y transformar en la educación a partir de
las nuevas formas internacionales de valoración de los
conocimientos científicos y tecnológicos. Para ello es necesario
enunciar las características de lo que sería una educación
superior deseable, la cual sólo es posible en el marco de una
sociedad ideal.
La educación es la transmisión o apropiación
de valores y conocimientos; el desarrollo de habilidades,
actitudes y destrezas y la formación de capacidades de decisión
y elección para que los miembros de una sociedad puedan
convivir, comprender y transformar su medio natural, social y
cultural sin dejar de tomar en cuenta las tendencias de
conservación y de cambio.
La sociedad participativa exige obviamente
una educación con el mismo carácter, pero que también sea
plural: que incorpore y respete los valores culturales
distintos. Su índole transformadora permita difundir
conocimientos para modificar y conservar el entorno y los medios
de vida.
La equidad entraña una educación
diferenciada, al alcance de los distintos grupos sociales, así
como condiciones específicas individuales, biofísicas y
psicológicas, pues se plantea el objetivo de alcanzar niveles
semejantes de educación para todos los individuos. Un corolario
de esta cobertura amplia es la igualdad de oportunidades sin
discriminaciones de ningún tipo, que es lo que persigue toda
universidad católica.
Nada mejor que efectuar una análisis
comparativo de los problemas y desafíos de dos sistemas
educativos tan competitivos como el japonés y el estadounidense
que nos permitirá plantear la hipótesis de que el sistema
universitario peruano debe enfrentarse al gran reto de mejorar
su calidad sin ser socialmente excluyente y que para ello debe
cambiar su organización: de una vertical a otra horizontal y
participativa, para que la vinculación con los sectores social y
productivo sea el nuevo eje de un aprendizaje más activo y de
una organización académica de mayor apertura.
Una organización académica como la japonesa,
muy vinculada con los sectores productivos y fuertemente
orientados al aprendizaje participativo y al trabajo en equipo,
tiene una alta correlación con los modelos de organización
productiva basados en la responsabilidad grupal hacia la calidad
y las metas del producto, donde el éxito individual depende de
la capacidad de trabajar en equipo. Por lo contrario una
organización académica como la estadounidense, poco vinculada
con los sectores productivos y muy orientados al aprendizaje
individual, tiene que ver con los modelos de organización
productiva profundamente verticales y especializados, donde el
éxito individual no se relaciona con el trabajo en equipo.
La educación superior japonesa de carácter
tradicional y con fuerte disciplina, es uno de los más exitosos
del mundo. Descansa en la formación matemática y científica de
los niños, la cual absorbe el 25% del tiempo de la educación
primaria. La organización del proceso enseñanza-aprendizaje se
sostiene en la idea de que la experimentación directa permite
que las lecciones vayan de las manos al cerebro, con la
filosofía de que los estudiantes recuerden y cuidan todo lo
relacionado con su vida cotidiana. Aunque la educación
obligatoria es hasta secundaria, 94% de los niños estudia
preparatoria, proporción superior a la de cualquier otra parte
del mundo. Su nivel de matemáticas es dos veces mayor que el de
los estudiantes estadounidenses. Su estándar de inteligencia es
de 117 frente a 100 en los países occidentales. Sus diplomas de
preparatoria equivalen a los de licenciatura de Estados Unidos.
Cuando termina su instrucción preparatoria, un estudiante
japonés tiene en su haber el equivalente a un año más de
lecciones que el alumno estadounidense como resultado de un año
escolar de 240 días, frente al de 180 del segundo.
La imagen que tienen los japoneses de su
sistema educativo es positiva. Nadie lo acusa de no haber dado a
sus hijos las habilidades básicas que necesitan en la sociedad
industrial. De ahí que exista la bien arraigada idea de que las
escuelas japonesas han contribuido a crear una sociedad de
asombrosa estabilidad comparada con la de otros países
industriales. Esto se explica por su gran vinculación con el
mercado laboral y la disciplina con que los maestros siguen el
programa de estudios respetando y fomentando sus valores
ancestrales entre sus alumnos: conocimiento antes que opinión,
esfuerzo antes que inteligencia y humildad antes que exhibición.
El mayor reto que hoy enfrenta la excelente
calidad del sistema de educación superior japonés, es la
COMPETENCIA que las grandes corporaciones están realizando para
contratar científicos e ingenieros con postgrados. Su intención
es fortalecer sus propias capacidades de investigación para
obtener ventajas competitivas y ganar el registro de más
patentes. Es decir que la industria japonesa ha empezado a dar
mayor atención a la investigación y el desarrollo, tendencia que
se profundizará a finales del presente siglo.
Las universidades japonesas están logrando
atraer como docentes a los mejores investigadores, están
modernizando y actualizando su infraestructura de investigación
y aumentando el número de estudiantes graduados y colocados en
las mejores empresas privadas.
Surge lo que llaman los japoneses la
necesidad de profundizar los esfuerzos de vinculación y pasar a
niveles de integración y responsabilidad compartida entre la
universidad y las empresas, pues con la infraestructura de
recursos humanos y materiales de alta calidad para la
investigación que estas últimas poseen, podrían constituirse en
nuevos recintos de procesos educativos.
La experiencia estadounidense en educación
superior, tiene un exceso de autonomía e independencia, y está
sujeto a serios cuestionamientos sociales sobre su eficiencia.
La explicación de las deficiencias al decir de sus propios
críticos, radica en la facilidad con que el estudiante es
reclutado en la mayoría de las universidades. La razón es que
siendo bajos los requerimientos para graduarse de preparatoria y
muy fácil el acceso por la ayuda federal para continuar con los
estudios universitarios, más del 90% de los 3,400 centros de
educación superior tienen admisiones prácticamente abiertas a
fin de maximizar sus ingresos. De ahí que más que altos
estándares de calidad de sus estudiantes, la mayoría de las
universidades busquen una matrícula voluminosa. En términos
prácticos y como se suele decir: Cualquiera con dinero y un
diploma de preparatoria puede ir a la universidad”.
Es evidente que esta insatisfacción social
frente al sistema de educación superior estadounidense proviene
de la ausencia de objetivos y compromisos universitarios que
realmente interese a la gente de hoy.
La difícil problemática existente en los
Estados Unidos, no impide reconocer que el sistema de educación
superior es considerado hoy en día como el mejor ambiente de
desarrollo científico del mundo.
Ante esta situación las nuevas políticas o
tendencias modernas en materia de educación universitaria, están
basadas en las experiencias recogidas de las universidades
japonesas y estadounidense, las que plantean la competencia
entre las instituciones educativas para mejorar la calidad de
sus servicios.
Este es el reto fundamental de los próximos
años. El objetivo es que la educación superior participe
activamente para generar un ambiente de oportunidades que apoyen
las estrategias de equidad que deben complementar la apertura
económica del país. Los criterios de financiamiento no deben
descansar más en el número de alumnos o maestros, sino en las
medidas para mejorar la calidad de los recursos humanos mediante
sistemas de innovación y evaluación académica definidos
institucionalmente.
Cada universidad tendrá que realizar
esfuerzos distintos, no sólo para competir por los recursos,
sino para mejorar notablemente la calidad de la educación. Es
por ello que la definición de parámetros de calidad académica y
la inducción de cambios de actitud son los retos inmediatos que
debe afrontar nuestra universidad.
La actitud de cambio y de innovación no sólo
se refiere a lograr avances importantes en la ciencia y la
tecnología, las universidades deben generar también un ambiente
favorable al cambio en todos los sentidos: procedimientos
operativos, formas de vinculación de la universidad con los
sectores sociales y productivos, cambios en las estructuras de
los planes educativos y programas de estudio, los métodos de
enseñanza-aprendizaje.
La diferencia entre Universidades con buenos
resultados y aquellas que no las tienen, en buena parte está
relacionada con la efectividad de los procesos de
enseñanza-aprendizaje y entrenamiento, así como la oportunidad
en que ésta se realiza.
Todo esto, más los cambios externos que
esperamos, son la consecuencia de un programa orientado hacia un
futuro deseado, lo que técnicamente da sentido a la
planificación estratégica hoy tan necesaria.
En este sentido, las universidades tienen que
hacer un gran esfuerzo para revisar sus planes de estudio y las
formas y medios relativos al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es vital formalizar un modelo de organización que permita
superar el reto de ir de la teoría a la práctica y viceversa.
La estrategia de modernización educativa
señala la conveniencia de seguir avanzando en este reto pues es
frecuente observar que las asignaturas además de ser excesivas,
son muy escolarizadas y a veces sin sentido, y más aún las
imparten docentes con escasos o nulo contacto con el sector
productivo de su área o especialización. Otro problema es la
falta de laboratorios o áreas experimentales bien integrados o
definidos de acuerdo con los objetivos de aprendizaje señalados
en los planes de estudio.
Todo esto implica una reorganización de
nuestra universidad, es urgente se deje de lado el modelo
tradicional, jerárquico y pasivo. Debemos dejar de inmediato los
viejos sistemas educativos, no más esquemas repetitivos ni
memorísticos. Necesitamos de una educación creativa,
interactiva, con ayuda de tecnología educativa de punta,
flexible y participacionista. Los métodos hoy requeridos y
algunos de los que actualmente se utilizan podrán tener mejores
resultados en términos de la calidad humana y profesional que
deben poseer quienes egresan de nuestra universidad.
Finalmente debe darse participación a los
graduados quiénes deben intervenir activamente en la educación
universitaria mediante sus Colegios Profesionales, propiciando
la vinculación de la Universidad con los quehaceres de la
sociedad, especialmente con el sector productivo, que permita a
su vez atender las nuevas demandas de personal calificado,
conocimiento científico, capacitación y asimilación de nuevas
tecnologías.
Este es el perfil deseado para nuestra
universidad y para lograrlo hago votos al altísimo, para que
ilumine a nuestras Autoridades, para que con inteligencia puedan
movilizar a todos los componentes de nuestra comunidad, ya que
sólo unidos podremos afrontar las turbulencias y exigencias de
este nuevo entorno; para que se pueda reorganizar las
estructuras de nuestra Universidad; para que se pueda planificar
y fomentar un nuevo proceso permanente de cambio que nos
conduzca por el camino hacia la excelencia, que nos permita
lograr una universidad con autoridades, docentes y alumnos de
calidad, donde todos estemos orgullosos de haber formado
profesionales altamente competitivos, inspirados en principios
humanistas, democráticos y cristianos.
A ellos se suman distinguidos juristas de una
generación emergente como los doctores Álvaro Chocano Marina y
Carlos Montoya Anguerry, (ambos arequipeños), Lucrecia Maisch
von Humboldt de Portocarrero, Manuel de la Puente y Lavalle,
Carlos Cárdenas Quirós, Jorge Muñiz Ziches, Raúl Ferrero Costa,
René Boggio Amat y León, Fernando Vidal Ramírez y Delia Revoredo
de DeBakey.
Todos ellos conforman la nueva generación de
jurisconsultos de nuestro tiempo. La mayoría son Limeños
promocionados por el marcado centralismo existente. Pero no
podemos olvidarnos que Arequipa siempre ha sido, es y será la
cuna de los grandes jurisconsultos. Tenemos destacados
Abogados, lo que falta es su promoción a nivel nacional. Es por
ello que Instituciones representativas de la ciudad, como el
Concejo Provincial, la Casa de la Cultura y especialmente el
Colegio de Abogados, entre otros, deben tomar la iniciativa de
incentivar trabajos en este campo jurídico y otorgar premios que
permitan a los ganadores la publicación de sus obras. Recuerdo
la iniciativa del Colegio de Abogados, bajo el Decanato del Dr.
Jaime Valencia Valencia, cuando en 1991, instauró el concurso
jurídico Academia Lauretana sobre temas de Derecho Civil con
magnifico resultado.
Por otro lado, al promulgarse la Ley 25647
que crea a partir de 1993 el Secigra Derecho, obligando a los
estudiantes de Derecho a realizar sus prácticas pre
profesionales por el lapso de un año en el Poder Judicial,
Ministerio Público o en los Ministerios de Justicia, de
Educación o de Trabajo, como requisito obligatorio para
graduarse de Abogado. Pero, muy bien podría reapuerturarse la
Academia Lauretana de Artes y Ciencias o de Práctica Forense,
para que los alumnos de Derecho cumplan con su Secigra, tal como
lo hizo en sus tiempo el Dr. Toribio Pacheco.
En la formación profesional resulta
importante la labor que viene haciendo la Escuela de Post Grado
de la Universidad Católica que ha aperturado la primera Maestría
en Derecho Civil, donde vienen estudiando más de 50 abogados.
Le toca ahora a la actual Directiva que
dirige brillantemente su Decano el Dr. Héctor Delgado Castro, el
promover concursos jurídicos y reaperturar la Academia Lauretana
de Artes y Ciencias con el ánimo de preparar a las nuevas
generaciones de abogados que serán los grandes jurisconsultos
arequipeños del Siglo XXI.
De esta forma al recordar la vida y la obra
de Toribio Pacheco y Rivero, analizando el presente y pensando
en el futuro de los Abogados arequipeños, rendimos un merecido
homenaje al más grande jurisconsulto que ha tenido el Perú en el
Siglo XIX.
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ANIVERSARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA
SANTA MARÍA
Fecha : 15 de Noviembre de 1996 11:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM
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Señor Rector de la Universidad Católica de
Santa María, Dr. Luis Carpio Ascuña.
Sr. Presidente del Consejo de la Magistratura Dr. Carlos Montoya
Anguerry.
Distinguidas autoridades Políticas, Judiciales, Religiosas,
Militares, Académicas y Civiles que nos acompañan.
Señor Vice Rector Académico Dr. Julio Paredes N.
Señor Vice Rector Administrativo Sr. León Guillén.
Srs. Decanos y Jefes de Departamentos de la Universidad
Señores Docentes
Damas y Caballeros
Alumnos
Al conmemorarse el XXXV aniversario de la
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de nuestra
Universidad, la encontramos en su mejor etapa de desarrollo y de
vida plena. Hoy, se me encarga el alto honor, de rendirle un
justo homenaje, y al hacerlo evoco la figura de tan dignos
maestros que nos antecedieron y que acrecentaron el prestigio
bien ganado que hoy orgullosamente ostenta. Recordamos con
gratitud su paso como autoridades de la Facultad a los doctores
Humberto Núñez Borja, Alberto Heredia, Alberto Bailón Landa,
José Butrón, Alberto Páliza del Carpio, Hernán Pretto Glave,
Oscar Díaz Valverde, Juan Manuel Polar Ugarteche, Ramiro
Valdivia Cano, y entre otros mi padre el Dr. Germán Rodríguez
Escobedo, quienes realizaron una brillante gestión, que
perdurará por siempre.
Junto a ellos, los docentes que fueron
incorporándose en sus diferentes momentos, tales como los
doctores Carlos Montoya Anguerry, que hoy nos honra con su
visita, Antonio Villa Calvo, Ana Beltrán de Martínez, Francisco
Chirinos Soto, Guillermo Zegarra Barrionuevo, Alfredo Cornejo
Chávez, José Antonio Aranibar, Héctor Díaz Valdivia, Eduardo
Cáceres Bedoya, Abraham Talavera Delgado, Eduardo Benavides
Benavente, y otros docentes que con su paso por la Facultad
alimentaron y enriquecieron su vida institucional. Hoy contamos
con una plana de excelentes docentes quienes con inteligencia,
sabiduría, visión y entrega, vienen forjando una facultad
eficiente, reconocida como una de las mejores del país.
El prestigio que tiene nuestra Facultad se
debe también a nuestros graduados por su eficiente y destacada
labor profesional. En 35 años que tiene nuestra Facultad han
egresado 28 promociones y de 1968 a 1996 se han titulado 1,800
abogados.
Los magníficos resultados los podemos
comprobar con una pequeña muestra, y que mejor si lo observamos
en los integrantes de la Promoción Alfredo Cornejo Chávez,
egresada en 1971, que celebran este año sus Bodas de Plata, y
que un buen número de ellos nos acompañan en esta ceremonia.
Conocemos las virtudes profesionales de Mauricio Chabaneix
Billing, quien tiene uno de los más prestigiados estudios
jurídicos de Arequipa, y tuvo a su cargo la cátedra de Derecho
Comercial en nuestra Facultad, David Dongo Ortega que fue
integrante del Tribunal de Trabajo de Arequipa, actualmente
Docente y titular de la cátedra de Derecho del Trabajo en
nuestra Facultad; Gustavo Arce Diez, se desempeña como Gerente
Legal de Gloria S.A., Ernesto Polick Dominguez, Fiscal Superior
de Arequipa, Julio Morriberón Rosas, Gerente de La Positiva
Compañía de Seguros y Reaseguros S.A., y junto a ellos otros
también magníficos abogados como Cida Cateriano Velarde,
Inocencio Condori, José Linares Bozold, Jaime Rochetti, Javier
Rospligliosi Rospligliosi, Primo Raúl Rivera Guzmán, entre
otros.
Al referirme a nuestras autoridades, cuerpo
docente, graduados y alumnos, a todos ellos les rendimos un
justo homenaje recordándolos con gratitud y afecto en este nuevo
aniversario.
De todos ellos aprendimos la necesidad de
planificar el futuro. La facultad de Derecho, especialmente en
las universidades Católicas son las llamadas a una continua
renovación pues deben transitar vigilantes a los cambios de la
realidad socioeconómica en que vivimos. Además de la
investigación científica y tecnológica debe preocuparse por la
convivencia social y del hombre mismo desarrollando la dignidad
humana y la herencia cultural, donde el catolicismo este
presente de manera vital.
Estamos en consecuencia, obligados a vivir en
continua renovación, a mirar el mañana conociendo los cambios
que se producen en nuestra sociedad de la mano con la realidad
que tenemos en nuestro entorno social económico y político; y si
bien es cierto que no sabemos como será el mundo del mañana
excepto que será diferente, eso significa que nuestra Facultad
tendrá que ser aprendiente perpetuo. Precisamente formamos
Abogados que ejercerán sus funciones no hoy en una realidad que
conocemos, sino mañana, con una realidad diferente. Por ello,
debemos ser capaces de diagnosticar y manejar de manera
permanente todas las transformaciones que sean necesarias de
acuerdo a los cambios del entorno en que nos tocará vivir.
Hoy somos testigos, de las transformaciones
socio-económicas que fundamentalmente ha introducido la nueva
Constitución Política de 1993.
En materia de educación se le ha dado una
finalidad eminentemente humanista, de modo especial se declara
que el Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza.
Esta es una declaración escencialisima porque incluye la
libertad del centro educativo, la libertad del profesor que
enseña; la libertad del alumno que aprende; en todo caso, la
libertad del padre de familia que interviene en la educación de
sus hijos, y que tiene el deber de educarlos y de escoger los
centros de educación y el de participar en el proceso educativo.
En todas las instituciones del Estado, la
educación es gratuita aunque, en la universidad pública, tienen
derecho de educarse gratuitamente solo los alumnos que mantengan
satisfactorio rendimiento y no cuenten con recursos económicos.
Con el objeto de garantizar la mayor
pluralidad de la oferta educativa, el Estado promueve la
educación privada en todas sus modalidades, incluyendo la
comunal y la cooperativa.
Los fines universitarios siguen siendo la
formación profesional, la difusión cultural, la creación
intelectual y artística y la investigación científica y
tecnológica.
La universidad es la comunidad de profesores,
alumnos y graduados, y se garantiza la libertad de cátedra y
rechaza la intolerancia que podría ejercer el profesor respecto
de la libertad de opinión y la libertad de criterio de los
estudiantes.
Así mismo, se establece un nuevo régimen
económico, donde la iniciativa privada es libre y se ejerce en
una economía social de mercado. Bajo este régimen el Estado
orienta el desarrollo del país. Un Estado moderno interviene no
para suprimir sino, por el contrario, para asegurar la economía
del mercado, para que funcionen las reglas de esta, para cerrar
el paso al monopolio, para que reine la más libre competencia.
Este marco constitucional ha sido la fuente
inspiradora para que el 8 de noviembre del presente año, el
Poder Ejecutivo promulgue el Decreto Legislativo 882,
dispositivo legal a través del cual se han dictado normas sobre
promoción de la inversión del sector privado en la educación,
consistentes según la propia norma en disposiciones que fomentan
la inversión privada en el esfuerzo nacional de modernización de
la educación.
El tema central de esta promoción radica en
que los centros educativos que se organicen, dentro de ellos las
nuevas Universidades, deberán constituirse jurídicamente bajo
cualquiera de las formas previstas en el derecho común y en el
régimen societario, vale decir que deberán adoptar la forma de
Asociación, Fundación, Cooperativa, Empresa Unipersonal, Empresa
Individual de Responsabilidad Limitada, Sociedades Anónima, o
Sociedad Comercial de Responsabilidad Limitada, reiterándose que
es derecho de toda persona natural o jurídica la libre
iniciativa para realizar actividades en la educación.
Esta nueva norma legal que ya ha entrado en
vigencia, permite que las Universidades y los centros educativos
particulares en general, puedan o no tener fines lucrativos.
Se ha establecido que a partir de 1997, las
instituciones educativas se encuentran comprendidas dentro del
Régimen General del Impuesto a la Renta, que gravará las
utilidades que generen anualmente, así como estarán sujetas al
Régimen General del Impuesto a las Ventas, estando exoneradas la
prestaciones de servicios exclusivamente para fines propios,
quedando gravado con el 18% todo otro servicio que realiza la
institución.
Una de las disposiciones trascendentes es la
que establece la participación de la Comunidad Universitaria. Al
organizarse en forma de Sociedad Anónima por ejemplo, la
Asamblea Universitaria, será reemplazada por la Junta General de
Accionistas, el Directorio que es nombrado por los accionistas,
reemplazarán al Consejo Ejecutivo. No habrá Rector, en su lugar
se nombrará a un Gerente General, y en lugar de Decanos se
nombrarán Gerentes de las distintas Facultades.
Los docentes, alumnos y graduados que
conforman la Comunidad Universitaria, sólo tendrán derecho a
participar en asuntos relacionados al régimen académico, de
investigación y de proyección social.
Nuestra Universidad, viene estudiando los
alcances de la Ley, y considero que se tendrá que adoptar una de
las siguientes alternativas: el convertirse en una Sociedad
Anónima o continuar bajo el mismo régimen actual.
En cualquiera de los casos, nuestra Facultad
deberá estar preparada para desarrollarse dentro de un nuevo
estilo al promoverse la libre competencia educativa a todo
nivel, y que únicamente quedaran en carrera quienes acepten el
cambio en todas sus estructuras, en busca de la excelencia, para
ser competitivos.
Ante esta situación las nuevas políticas o
tendencias modernas en materia de educación universitaria, están
basadas en las experiencias recogidas de las universidades
japonesas y estadounidense, las que plantean la competencia
entre las instituciones educativas para mejorar la calidad de
sus servicios.
Este es el reto fundamental de los próximos
años. El objetivo es que la educación superior participe
activamente para generar un ambiente de oportunidades que apoyen
las estrategias de equidad que deben complementar la apertura
económica del país. Los criterios de financiamiento no deben
descansar más en el número de alumnos o maestros, sino en las
medidas para mejorar la calidad de los recursos humanos mediante
sistemas de innovación y evaluación académica definidos
institucionalmente.
Se tendrá que realizar grandes y especiales
esfuerzos, no solo para competir por los recursos, sino para
mejorar notablemente la calidad de la educación. Es por ello que
la definición de parámetros de calidad académica y la inducción
de cambios de actitud son los retos inmediatos que debe afrontar
nuestra Facultad.
Este es el perfil deseado y para lograrlo
hago votos al altísimo, para que ilumine a nuestras Autoridades,
especialmente a los integrantes de la Asamblea Universitaria
para que con inteligencia y visión de futuro, puedan tomar la
decisiones más adecuadas al ingresar nuestras Universidad en un
nuevo mercado en un sistema de libre competencia y a nuestro
Decano de la Facultad, para que pueda planificar y fomentar un
nuevo proceso de cambio que nos conduzca por el camino hacia la
excelencia, que nos permita lograr una Facultad con autoridades,
docentes y alumnos de calidad, cuyos resultados nos permita
sentirnos orgullosos de haber formado profesionales altamente
competitivos, inspirados en principios humanistas, democráticos
y cristianos.
Muchas gracias.
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ANIVERSARIO DE AREQUIPA
Fecha : 14 de agosto del 2001 11:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM.
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Señor Doctor Luis Carpio Ascuña, Rector de
nuestra Universidad.
Doctores Julio Paredes Núñez y Manuel Vásquez Huerta, Vice
Rectores.
Señores Decanos de nuestras distintas Facultades
Señor Director de la Escuela de Postgrado
Señores Docentes
Damas y Caballeros
Es para mí el más alto honor que se me ha
concedido, de rendir homenaje a nuestra querida ciudad de
Arequipa, conocida como la Villa de Nuestra Señora de la
Asunción del Valle Hermoso de Arequipa.
El 15 de agosto de 1540 debió ser un día
soleado y espléndido como hoy. Al Sur Este de la aldea indígena
de Cayma, sobre la banda izquierda del río Chili, 96 españoles
asistieron a un acto memorable: la fundación definitiva de la
ciudad de Arequipa.
Hace 461 años, el Teniente Gobernador don
Garcí Manuel de Carvajal, efectuó los rituales de rigor que se
consignaron en el acta de fundación, y en una parte de su texto
nos dice: ... “y su merced en el dicho nombre puso la cruz en el
sitio que viene señalado para la Iglesia y así mismo puso la
picota en la plaza de dicha Villa, lo cual dijo que hacia e hizo
en nombre de su majestad y de dicho señor Gobernador en su real
nombre como dicho es y por su provisión y así hecho, lo
susodicho, su merced mandó pregonar y fue pregonado que los
vecinos y otras personas que tiene solares en esta dicha Villa
Hermosa, los pueblen, cerquen y edifiquen sus casas en ellos...”
Luego que el pregonero había leído con recia
voz, se firmó el acta por don Garcí Manuel de Carvajal, los
regidores Hernando de Silva y Hernando de Torres, el alcalde
Juan de la Torre, Luís de León, el padre dominico Rodrigo Bravo,
los frailes Bartolomé de Ojeda y Diego Manso, así como otros
testigos de la fundación.
Anterior a esta fundación parece que existió
un poblado habitado por españoles que la tradición sitúa en el
viejo barrio de San Lázaro. En él habría levantado sus reales el
capitán Pedro Anzúrez de Campo Redondo en 1539, lo que explica
el nombre de la plazuela que hasta hoy se llama Campo Redondo, a
la que confluyen pintorescas y estrechas calles como Bayoneta,
Violín y el Callejón de los Cristales.
En 1541, es decir al año de su fundación
Carlos V por Real Cédula le otorgó el Escudo de Armas que
actualmente ostenta, El 7 de noviembre de 1575 el Virrey don
Francisco de Toledo le dio el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL y
ya en la República el Presidente Luís José de Orbegoso la
denominó HEROICA CIUDAD DE LOS LIBRES DE AREQUIPA.
Frecuentemente distinguida, así es Arequipa.
De espléndida belleza de su arquitectura, la pureza de su cielo
y el encanto de su campiña, a lo que se complementa la rebeldía
y pujanza de su pueblo y la lucidez de sus patricios.
La hermosura de sus casas que siendo todas de
sillar, piedra y abovedadas, ofrecen a sus habitantes vivienda
muy cómodas y a la vista un aspecto artístico muy agradable. Las
calles tenían veredas de sillar, calzadas con redonda piedra y
un canal al centro, por donde a toda hora corría agua para
refrescar el ambiente y regar los huertos.
La plaza mayor era su centro vital urbano. Es
una de las más hermosas e imponentes del Perú. En su frente
principal se situó la Catedral y en sus costados los portales de
piedra tallada, funcionando el Cabildo, la cárcel y las Cajas
reales. En el área central no existían jardines ni árboles, era
destinada a un mercado en puestos improvisados bajo unos
asoleados toldos. En ella se recibió y celebró a las más altas
autoridades, se leía a alta voz las ordenanzas, se efectuaban
los desfiles militares y de escolares, las corridas de toros,
las procesiones, quemas de castillo y se ajusticiaba a los reos
culpables en la picota, pilar de piedra erigida frente al
Cabildo.
La Catedral fue construida en 1544 de piedra
lava volcánica, quedando gravemente afectada por los terremotos
del 19 de febrero de 1600 y del 24 de noviembre de 1604 que
destruyeron la ciudad. Sólo después de 14 años se inició su
reconstrucción, obra que concluyó en 1656, después de 35 años.
No sólo los terremotos destruyeron la catedral, también se
recuerda el incendio ocurrido el primero de diciembre de 1844
que lo destruyó totalmente.
Luego de su destrucción se edificó la actual
Catedral como la conocemos, que ocupa todo el frente noroeste de
la Plaza Mayor o hoy llamada Plaza de Armas, y se haya flaqueada
por dos robustos arcos. Este edificio fue edificado por el
arequipeño Lucas Poblete, concluyendo la obra el 30 de mayo de
1848. Se caracteriza por que predominan elementos neoclásicos,
un frente de numerosas columnas, torres con campanarios con
chapiteles piramidales.
Su disposición interior es de tres naves de
igual altura y techo abovedado sustentado por columnas. Destaca
un gran órgano belga y un púlpito francés de madera cuya cátedra
aplasta a la espectacular escultura de un demonio alado que se
dobla vencido bajo el peso de la verdad evangélica.
En realidad es el principal monumento
religioso que se erigió en el Perú en el Siglo XIX y una obra
que por su envergadura, su forma estructural y el estilo de su
fachada, constituye un nexo entre la arquitectura de la Colonia
y la de la República. Símbolo patrio que es un orgullo de
Arequipa, que como en otras oportunidades ha sido seriamente
dañada por el último sismo.
Muy cerca de la Plaza Mayor encontramos otras
obras monumentales como el Convento de Santa Catalina de Sierna,
que fue fundada el 2 de octubre de 1580 con la denominación de
Nuestra Señora de Gracia En este convento ingresaban hijas de
las más distinguida familias de la ciudad. En su interior nos
encontramos con la portería y tres claustros llamados Los
Naranjos, Calvario y el claustro Mayor; el dormitorio colectivo,
el refectorio y el templo. En la parte urbana nos imaginamos
caminando por calles estrechas como las de Córdova, Toledo,
Burgos y Granada, las que en sus extremos están comunicadas por
la plaza Zocodover y la lavandería, al centro por la calle
Sevilla. Es en realidad una ciudadela española de invalorable
valor considerada como uno de los monumentos coloniales más
fascinantes de América, por su antigüedad, originalidad y
belleza.
La Iglesia de la Compañía preferida por los
turistas por el magnifico y monumental retablo mayor de madera
sobredorada que es la pieza más imponente del barroco
escultórico de la región, también es de gran admiración el
pulpito de madera sobredorada. Un atractivo muy singular lo
ofrece la sacristía, de planta cuadrada, su cúpula al igual que
sus paredes laterales se encuentran exuberantemente decorada con
pintura al fresco.
A una cuadra de la Plaza de Armas se
encuentra la Iglesia de San Agustín cuyos claustros sirvieron al
Colegio Independencia y a la Universidad que lleva el mismo
nombre.
En el centro urbano existen otras plazas e
iglesias como la de San Francisco, Santa Marta, La Merced, Santa
Teresa, Santo Domingo que con sus nueve altares de cedro
tallados de gran hermosura.
La arquitectura arequipeña no sólo la
apreciamos en sus Iglesias y conventos. Sus lindas casonas
coloniales son también reconocidas. Fachadas de muros lisos o
con pequeñas molduras, grandes portones, ventanas con rejas de
fierro. Por dentro grandes zaguanes, uno o dos patios, rodeados
de la sala, el comedor, los dormitorios y el escritorio y al
fondo los servicios, la vivienda de los esclavos, la huerta y
finalmente el pesebre.
Es una atracción turística las casonas
coloniales como el Palacio de los Tristán en la calle
Alcantarilla Arriba, hoy calle San Francisco, ésta casona se la
conoce como la Casa Ricketts, donde funciona el Banco
Continental; la Casa del Moral, la Casa de los Goyoneche en la
esquina de La Merced con Palacio Viejo; otra edificación muy
destacada es la casa Quiroz conocida como la Casa de la Moneda
en la esquina de Cruz de Villalva y Golde de Agua hoy calle
Moral; otro monumento es la casa de Gobierno en la primera
cuadra de la llamada calle de Ejercicios donde nació el General
Ignacio Alvarez Thomas, donde funciona actualmente el Club
Arequipa; en Huasacache la residencia de campo de los Jesuitas,
en Sachaca el Palacio de los Goyeneche y en Dolores la Quinta
Tristán, entre muchas otras casonas coloniales.
El Arequipeño, tipo blanco, de buena memoria,
alegre y trabajador, dedicado en su mayoría a los trabajos
agrícolas, de allí lo de los Chacareros y Characatos, corno se
conoce hidalgamente a la gente arequipeña.
Una tradición que aún se recuerda, es que el
segundo hijo de la familia si era varón generalmente era
religioso, los otros hijos si querían estudiar optaban
preferentemente por la Abogacía, profesión que comenzó a
enseñarse desde 1791, mientras que la Medicina sólo lo fue desde
1822.
Por esto es que en la Colonia y primeros
tiempos de la República los únicos profesionales con título
académico eran los abogados y los médicos. Todos los demás eran
meramente prácticos, curanderos de huesos, los llamadores de
espíritus y los barberos, entre otros.
Muchos destacaron por sus artes o sus obras,
como Mariano Melgar, Juan de Dios Salazar, Nicolás de Piérola,
Mariano de Rivero, Mateo Paz Soldan, Hipólito Sánchez Trujillo,
Andrés Martínez y José Paz Soldán, entre muchos otros ilustres
arequipeños.
Dedico un espacio muy especial al referirme
que Arequipa siempre fue cuna de gran des juristas. Ya a inicios
de 1800 se registraba 57 abogados en ejercicio mucho más de lo
que existía en Madrid. En 1819 el Colegio de Abogados de Lima
registraba 120 abogados, de los cuales 40 eran arequipeños. A lo
largo del Siglo XIX entre las diversas ocupaciones los Abogados
marchaban en primer lugar y muy por encima de los artesanos,
tenderos, almaceneros y comerciantes.
De todos estos abogados, muchos sobresalieron
a nivel nacional corno Mariano Santos Quiróz y Nieto, Evaristo
Gómez Sánchez, Miguel Fernández de Córdova, Francisco Javier de
Luna Pizarro, Andrés Martínez, Manuel Toribio Ureta y uno de los
más brillantes juristas del Perú el arequipeño doctor Toribio
Pacheco y Rivero.
Pocas veces podrá hallarse una explicación
más enjundiosa y discreta que justifique la neurosis o el
malhumor individual o colectivo, que aquel estado de depresión,
fastidio y susceptibilidad inasible, inexplicable, pero
todopoderoso, que se posesiona del cuerpo y del alma, y que la
tradición denomina con el nombre de “nevada”. Es un desagradable
estado de desasosiego que afecta el ánimo del arequipeño,
arrastrándolo a un persistente deseo de ensimismamiento y de
esquivar cualquier comunicación. Se siente el organismo invadido
por un fastidio, por un desánimo inexplicable, por una sensación
de desequilibrio imposible de enderezar, es que nos invade la
arequipeñisima nevada.
Arequipa, es una ciudad misteriosa por la
fluida armonía que conjuga gratamente la suma de elementos tan
diversos como el ambiente natural, como lo es la intensidad del
azul del cielo, el calmo recogimiento de la grácil campiña y, en
el horizonte, las majestuosas presencias del volcán y cimas
nevadas del Misti, el Chachani y hacia el Este el Pichu Pichu. A
la lejanía se aprecia otras montañas como el majestuoso e
impresionante volcán del Coropuna que es el de mayor altura pues
se eleva a los 6,613 msnm. Sumaremos a esta relación tres
elevadas montañas como el Sabancaya, el Sarasara y el Solimana.
Especial mención tiene el Ampato con una altura de 6,310 msnm en
la provincia de Caylloma, precisamente donde fue encontrada la
momia Juanita, una niña de 12 a 14 años de edad víctima de
rituales religiosos en las alturas durante el periodo incaico y
que nuestra universidad ha contribuido con su conservación,
cuidado e investigación, celebrando importantes convenios a
nivel internacional, que han permitido que el mundo entero
conozca a nuestra Dama del Ampato.
El más extremado contraste late en esta
región entre el aspecto antañón de la ciudad y la amenaza de los
sismos inesperados. Estos devastadores movimientos le han
conferido al hombre y a la historia arequipeña un carácter
singular, nacido de la conciencia de que la vida es combate
permanente contra las circunstancias adversas. Durante la época
de la colonia finalizando el siglo XVI se produjeron los dos
primeros terremotos el 22 de enero de 1582 y del 19 de febrero
de 1600 que se desplomaron o quedaron afectadas gravemente las
edificaciones religiosas y civiles levantadas desde los primeros
años de la fundación de la ciudad. Siguieron desastres telúricos
de 1604, 1687, 1725, 1784, 1844 y 1868, y después muchos otros
temblores, recordando nuestra generación los fuertes sismos de
enero de 1958 y 1960, y recientemente dos terremotos en uno, que
duró aproximadamente 180 segundos, soportado el 23 de Junio del
presente ano.
Pero todas estas desgracias han contribuido a
forjar en el arequipeño un arraigado sentido de superación y
rebeldía, que ha sabido sobreponerse a todas estas adversidades.
En este homenaje no podemos dejar de
mencionar las aldeas que rodean la ciudad, hoy conocidos como
los Distritos de Cayma donde se venera el culto a la Virgen de
la Candelaria, Yanahuara donde sus indígenas originarios se
vestían de calzón negro donde se asentaron nativos chilques,
chumbivilcas y callapas, Sachaca que por su lindo paisaje quiere
decir arboleda. Tiabaya, tierra suelta, Uchumayo río breve, en
donde se libró el combate del 4 de febrero de 1836 que enfrentó
al ejercito de Felipe Santiago Salaverry con Andrés de Santa
Cruz. Socabaya la del pasto abundante y Chiguata situada entre
el Misti y el Pichu Pichu, y otros pueblos como Characato,
Quequeña Sabandía y Paucarpata, que conforman un entramado rural
que guarda en la belleza de sus templos, casas, plazuelas,
callejas, y huertas una tradición de recogimiento y amor por la
tierra . Transitando por el Este de la ciudad partiendo de
Characato, se continua con otros pueblos rurales como Mollebaya
y Polobaya, para luego llegar a 3 cruces, y después de una hora
de camino nos encontramos con el Templo de la Virgen de Chapi,
cuyo santuario es visitado por miles de fieles todos los
primeros de Mayo de cada ano.
Y si me refiero al paisaje arequipeño, no hay
nada mejor que el Valle del Colca, o de los collaguas, como se
le denominaba antiguamente. A muy pocos kilómetros de la salida
de la ciudad hacia el norte, hombres y máquinas resienten el
cambio de atmósfera, el trajín de las subidas por la ladera del
Chachani, la delgadez del aire andino, la baja temperatura y el
radical cambio del paisaje que se toma pedregoso, rudo y
polvoriento, o se hayan cubierto de ichu por la extensa pampa de
Cañahuas.
El Valle del Colca, ubicado en la provincia
de Caylloma, al norte de la ciudad de Arequipa. De hermoso
paisaje y rodeado de 16 templos que conservan sus bellos altares
barrocos cubiertos de pan de oro, así como lindas pinturas de
caballete, murales, tallas en bulto e importantes piezas de
plata, Los templos se levantan en cada uno de los pueblos que se
encuentran entre Huambo y el pueblo de Tisco en las alturas del
Colca, como los de Callalli, Sibayo, Tuti, Canacota, Coporaque,
Chivay, Jchupampa, Lan, Yanque, Achoma, Maca, Pinchollo,
Cabanaconde y el de Lluambo. Todos estos pueblos se encuentran
sobre los 3262 metros sobre el nivel del mar. Además de su
extraordinario paisaje, y la imponente obra arquitectónica de
sus templos, debo referirme al impresionante cañón del Colca de
3,400 metros de profundidad, que en 100 kilómetros de recorrido,
profundidad mayor que el del Colorado. La oscura y lenta
presencia de los cóndores sobrevolando ese sobrecogedor lugar
marca una nota especial. El cóndor es una gigante ave voladora y
símbolo mitológico de las más antiguas civilizaciones andinas,
es el gran personaje dueño y señor del Cañón del Colca, por
cuyas razones se ha convertido en uno de los lugares más
visitados por nacionales y extranjeros.
No sólo la majestuosa presencia del Cóndor es
suficiente foco de atracción. Existen además otras 117 especies
de aves, como los flamencos en la laguna de Salinas, el ganso
andino, la choca gigante en la laguna del Indio y muchos otros.
A lo largo del valle y el cañón afloran varias vertientes de
aguas termales como en Sibayo, la Calera, y Yanque entre otras,
todas dignas de ser consideradas como atractivos turísticos de
Arequipa.
Arequipa una ciudad predominantemente
católica, entre el Siglo XX y el que hemos iniciado, se ha
desarrollado gracias al aporte de muchas instituciones y
personas. Uno de los más importantes acontecimientos fue en 1961
que gracias a la gestión del R.P. Willian Mons Christy fue
creada nuestra Universidad Católica de Santa María con el
propósito de ofrecer una enseñanza científica y humanista,
plenamente imbuida en un espíritu cristiano, convirtiéndose en
la primer universidad arequipeña de carácter particular, desde
entonces han transcurrido 40 años de continua labor articulando
sus funciones de docencia, investigación, extensión, proyección
social y producción de bienes y servicios a través de 14
facultades y 25 programas profesionales; una escuela de
postgrado, Centros de Investigación y otros, con la finalidad de
formar profesionales arequipeños y de la región, de excelencia,
altamente competitivos.
Recordando de esta forma la fundación de
Arequipa, su paisaje espléndido, la arquitectura original, sus
mujeres bellas y vivaces, sus hombres rebeldes, trabajadores y
muy emprendedores, amigos leales, su magnífica cocina,
cultivados conversadores, su atmósfera transparente y radiante,
poetas románticos, iglesias y casonas coloniales, Arequipa,
coronada como un monumento histórico de la humanidad, ciudad
bíblica permanentemente resplandeciente bajo el sol, y
celosamente cuidado por sus volcanes, hoy con estas líneas le
rindo un homenaje especial al celebrar sus 461 aniversario de su
fundación, haciendo votos por su pronta recuperación y con el
compromiso de todos nosotros componentes de los distintos
estamentos de nuestra universidad de continuar forjando
profesionales arequipeños de excelencia, que será la base del
desarrollo y progreso de nuestra ciudad en este tercer milenio,
formando jóvenes que renueven laureles de ayer.
Muchas Gracias |
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ANIVERSARIO DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE AREQUIPA
Fecha : 02 de abril del 2003 19:00h
Lugar : Auditorio del Colegio de Abogados de Arequipa
Homenaje
al Doctor Francisco Mostajo Miranda
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Doctor Hugo Salas Ortiz, Decano del
Colegio de Abogados de Arequipa.
Distinguidas autoridades
Damas, caballeros
Colegas y amigos
Sean mis primeras palabras para expresar mi
profundo agradecimiento a la Junta Directiva del Colegio que me
ha dignado con el alto honor de encomendarme el discurso de
orden en esta ceremonia que se conmemora el Día del Abogado.
El día 2 de abril de todos los años se ha
consagrado para celebrar el DIA DEL ABOGADO, y esta fecha nos
hace recordar un 2 de abril de 1952, oportunidad que el Colegio
celebró por primera vez, el Día del Abogado, con una solemne
actuación presidida por el Decano doctor Guillermo Gustavo
Paredes.
Fue gran acierto del Gobierno coincidir el 2
de abril con el día del nacimiento del Dr. Francisco Calderón,
reconocido prócer arequipeño, quien fue considerado el Patrono
de la Abogacía Nacional.
Desde aquella oportunidad nuestro Colegio ha
rendido merecidos homenajes a los más destacados abogados
arequipeños, aquellos que de una u otra manera se han
distinguido por haber enseñado mucho de justicia y de verdad.
Hace unos días, el 27 de marzo, al
conmemorarse los 50 años de su fallecimiento, hizo que Arequipa
tuviera uno de los gestos más nobles, al recordarlo como uno de
sus hijos ilustres, a quien puso su arte y su vida al servicio
del pueblo y del derecho, me refiero al doctor FRANCISCO MOSTAJO
MIRANDA, a quien hoy el Colegio de Abogados le rinde un especial
homenaje.
Fue un 3 de octubre de 1874 en una de las
calles más clásicas de Arequipa la de Santa Catalina, donde
nació Francisco Mostajo, de un hogar formado por el artesano
Santiago Mostajo y Julia Miranda. De su padre heredó la fuerza
combativa y su amor por la libertad.
Descendiente de los Quiroz, por la línea
materna, en cuya familia hubo próceres de la independencia
nacional, poetas y jurisconsultos. A los dos días de nacido
perdió a su madre, por lo que fue criado por su abuela materna
doña Cesárea Quiroz.
Sus primeros estudios los hizo en la escuela
municipal, en una época donde la enseñanza estaba confiada a los
Municipios. La secundaria la realizó en el Colegio Nacional de
la Independencia Americana luego estudió en las Facultades de
Letras, Ciencias Políticas y Administrativas, Jurisprudencia y
Ciencias Naturales, en la Universidad Nacional de San Agustín.
Cuando se recuerda su paso por la
Universidad, nos trae al mozo rebelde y batallador, a pesar de
que en esa época la Universidad era considerada un monasterio y
todo brote de rebeldía era anulado por la falta de inquietud
social de los estudiantes, que únicamente aspiraban tener el
título profesional. De allí que personajes rebeldes como
Francisco Gómez de la Torre y Francisco Mostajo no pudieron
graduarse al culminar sus estudios. En el caso de Mostajo demoró
doce años para obtener el título de Abogado, a pesar de que se
había graduado en forma brillante de bachiller en letras en
1896, con la Tesis sobre “Modernismo y Americanismo”, que
contribuyó al acercamiento de los pueblos hispanoamericanos a
través de la literatura y la historia. A los 21 años se graduó
también de Bachiller en Ciencias Políticas y Administrativas. Su
inquietud por el estudio lo llevó a incursionar en el campo de
las ciencias naturales, cursando algunos años en la respectiva
Facultad.
El Bachillerato en Derecho lo consiguió en
1899 con la tesis “Los derechos de la Mujer”.
El 21 de mayo de 1913, se graduó de Abogado
con la Tesis “Contrato de Enganche”, cuando se encontraba
vigente el Código Civil de 1856, del que dijo que era un Código
inspirado en el Código de Napoleón, el que consagra en unos
cuantos artículos la llamada locación de servicios, incluyéndose
en ese tema el contrato de trabajo, y señaló que esos poquísimos
artículos son desvergonzadamente leoninos.
El Dr. Mostajo sostuvo en su tesis que el
Código Civil tenía “la mentalidad del concepto romano de que la
actividad del trabajador es una cosa que se arrienda” y
consideró que el contrato de enganche es una forma típica de
contratación que hay en nuestro medio nacional y que su
existencia data desde época inmemorial remontándose su origen
lejano a la mita. Consiste este contrato en un pacto
plurilateral que celebra un individuo denominado enganchador con
el capitalista por una parte y con el operario por otra parte.
De tal forma que el capitalista paga los servicios al
enganchador, para que le proporcione la mano de obra necesitada,
que normalmente era de la clase indígena. El enganchador se
encargaba de pagar a los operaciones, no existiendo ninguna
relación contractual entre el capitalista y el trabajador. Este
contrato era muy utilizado en el sector minero, agrario y
doméstico. En sus conclusiones, considera que el contrato es sui
generis, y que debe ser regulado en forma independiente a la
locación de servicios como un contrato de trabajo, donde se
elimine al intermediario enganchador, y deja un mensaje a la
juventud para que “caldeada y comburada ponga su ímpetu, su
unción y su ensueño al servicio de la cuestión obrera, que es
cuestión preñada de futuro, que es cuestión plena de muerte o
vida para el país”.
Contrajo Matrimonio con Juana Álvarez y
Perla, de cuyo enlace nacieron 4 hijos llamados Julia Mostajo de
Marroquín, Manzini Mostajo Álvarez, Renán Mostajo Álvarez y
Rosalina Mostajo de Luna.
En 1894 los grupos conservadores se
apoderaron del Municipio y de casi todas las instituciones
públicas. Surgió una reacción de protesta en todos los que
profesaban un pensamiento de avanzada y rechazaban la imposición
de los poderosos. Se formó la Liga Independiente en 1901 que fue
un movimiento de opinión contra el conservadorismo imperante. En
las elecciones municipales de dicho año se produjo un violento
enfrentamiento entre liberales y conservadores. El Pueblo
Arequipeño puso al frente de esta protesta cívica al doctor
Mariano Lino Urquieta que era uno de los miembros más
prestigiosos de la Liga Independiente. Los conservadores
amparados por las autoridades de la época impidieron la
realización de los comicios municipales, desatándose una especie
de guerra civil interna. Urquieta se convirtió en caudillo
cuando una multitud encabezada por Mostajo lo llevó en hombros a
la Plaza de Armas, donde pronuncio uno de sus más memorables
discursos. La Liga Independiente luego se convirtió en el
Partido Liberal Independiente. Sus propósitos fueron difundidos
mediante publicaciones que alcanzaron notable popularidad. Esa
fue la época del periódico satírico “El Zurriago” y antes de
ésta la inquietud por las letras de Francisco Mostajo lo llevó a
fundar muchas revistas. “El Torneo” es seguramente la primera
revista que edita, allá por el año de 1896, le sigue:
“Juventud”, “Minerva”, “El Mercurio”, “Prisma”, “Melgar”. En
todas ellas campea la pluma acerada del escritor y su calor
combativo. En Cusco imprime, “Huascar”, nuevamente en Arequipa
“El Volcán” y “La Bandera Roja”. A raíz del conflicto con el
Ecuador en 1910 edita “La Guerra”. Otros nombres de
publicaciones periódicas que editó y fundó fueron “El Carnavalón”
en 1909, y “El Ají Verde” en 1910.
También nos ha dejado poesías notables como
“Arias de Amor”, “Símil”, “Corazón”, entre muchas otras.
Cuando tenía 46 años fue nombrado Juez de
Paz, y ya había acreditado grandes méritos para merecer de la
sociedad otro trato.
Como una sorpresa le llegó el nombramiento de
Juez de Primera Instancia de Huancané y Chuchito en 1920.
Fue uno de los grandes servidores del Colegio
de Abogados. De los que actuaron con mayor consagración,
desinterés, brillo y provecho. Fue el verdadero motor de todas
sus campañas cívicas, Integrante por más de diez veces de sus
Juntas Directivas, habiendo sido Decano en cuatro ejercicios. Su
primer cuarto de Siglo no hay obra de importancia donde no se
encuentre la huella de su mano. Sobre todo en “El Derecho”, al
que sirvió desde todos los puestos y al que dirigió desde 1916 a
1920, en 1932, en 1934 y 1938. Si se examina su contenido, en
este periódico se llega a la conclusión de que, restándose el
aporte de Mostajo, sus páginas quedan propiamente vacías. Y hay
que tener en cuenta que si “El Derecho” de entonces no fue una
Revista netamente Jurídica, pues es, en cambio, una preciosa
fuente de la que no puede prescindirse para conocer la historia
de Arequipa, especialmente en la actividad jurídica y cívica.
Se incorpora a la Docencia en la Universidad
Nacional de San Agustín en 1930 como Catedrático en Historia del
Derecho Constitucional del Perú, Derecho Peruano. Dicta años
después la Cátedra de Derecho Civil, hasta llegar por derecho
propio al Decanato de la Facultad de Jurisprudencia. Nombrado
Vocal de la Corte Superior de Justicia, por límite de edad, la
Ley, deja cesante a un hombre en pleno dominio de sus
actividades mentales, cuando su presencia era una garantía, en
aquel alto tribunal.
Mostajo es una de las voluntades más
admirables. Su vida es un ejemplo de abnegación, de tras de esa
faz ceñuda se esconde un corazón de niño, en la intimidad es
ameno y cordial.
En 1931, desempeña la cartera de Justicia e
Instrucción en la Junta de Gobierno que se instaló en Arequipa.
Mostajo participó en la Revolución del 30 de
agosto de 1930, que tuvo por escenario Arequipa y motivó la
caída del Presidente A gusto B. Leguia. El Comandante Luis
Sánchez Cerro se levantó en armas al frente de la guarnición
militar y fue secundado por los ciudadanos notables de la ciudad
que eran adversarios del Presidente Leguía: entre ellos jugaron
papel importante los abogados José Luis Bustamante y Rivero,
autor del manifiesto de la revolución, Francisco Mostajo que
acaudilló las manifestaciones populares de respaldo al nuevo
dictador.
El lunes 12 de junio de 1950 se inició una
huelga en el tradicional Colegio de la Independencia Americana,
por motivos de carácter estudiantil. El local fue tomado por
éste y, después, rodeado por la Policía la que impidió toda
comunicación e ingreso de víveres. Al penetrar la Policía al
local, se produjeron choques, con saldo de heridos, pues aquella
hizo fuego y el alumnado respondió con piedras. Enardecidos los
muchachos por este trato, salieron a la calle, en son de
protesta, y, confundidos con sus familiares, llegaron a la Plaza
de Armas, donde, nuevas intervenciones de la fuerza armada, para
impedir la reunión, soliviantó los ánimos, habiendo crecido el
tumulto, por el toque de campanas de la Catedral, merced al
temerario arrojo de chiquillos que subieron a las torres y que,
para no ser cogidos se deslizaron por las columnas de las
fachadas, electrizando de admiración al pueblo.
Como, en los épicos días de las revoluciones,
el pueblo se lanzó a la formación de barricadas; se atrincheró
en ciertos locales, e inició el ataque temerario a piquetes de
la fuerza armada, en cuya operación consiguió sorpresivos éxitos
capturando a varios oficiales y soldados pagando, todo esto, con
muertos y heridos.
El prefecto de Arequipa, Coronel Daniel Meza
Cuadra, por su parte, culpó, como instigadores del Movimiento a
los miembros de la Liga Democrática por la coincidencia, de que
días antes, el Jurado Nacional, había negado la inscripción de
los candidatos de dicha Junta a la Presidencia y Vice
Presidencias de la República, el General E. Montagne y los
doctores Ernesto Delgado y Francisco Mostajo
Cuando se hizo imprescindible una cabeza
directriz, el pueblo clamó el nombre del doctor Francisco
Mostajo, por considerarlo un verdadero símbolo del civismo y
éste al aceptar la responsabilidad, fue llevado en hombros de la
Universidad a la Municipalidad, en la mañana del 14. El Prefecto
al tener conocimiento del hecho y que el pueblo exigía su
dimisión, optó por aceptar esta exigencia, y, al mismo tiempo
que la comunicó a los delegados que lo visitaron, entregó el
Gobierno de la ciudad al doctor Mostajo, quién, desplegando una
gran actividad y energía, impidió que el movimiento cayera en
manos innobles y que se masacrara a los presos en cuya laudable
acción fue ayudado por varios de sus colaboradores.
En un cabildo abierto, realizado en la tarde
de ese mismo día, fue proclamada una Junta de Gobierno local,
bajo la presidencia del doctor Francisco Mostajo, e integrada
por los doctores Humberto Núñez Borja como Vicepresidente y
Héctor Cornejo Chávez, Jaime Rey de Castro y Teodoro Azpilcueta,
como Secretarios.
Con la dimisión del Coronel Meza Cuadra no
terminó el suceso. El Comandante Cardeña, con tropas de refuerzo
adoptó enérgicas medidas para imponerse y la Municipalidad fue
sitiada.
Para evitar mayor efusión de sangre, el
doctor Mostajo entró en contacto con dicho Comandante con la
mediación consular, y según el convenio, salieron para tratar,
como parlamentarios, con el debido aviso y con una visible
bandera blanca, Javier de Belaunde, Arturo Villegas Romero,
Jorge Bellido y Arnoldo Guillén. En la noche del mismo día,
siendo recibidos por los soldados al ingresar a la plaza, a
balazos, cayendo muerto Villegas y mortalmente herido Bellido.
Ante el desconcierto que produjo el hecho,
Mostajo, en un arranque de heroicidad y abnegación, se anunció
como parlamentario, y solo
Como, en Lima, se publicara información
inexacta, el doctor Mostajo en memorable carta a La Prensa, el
19 de Junio puso la verdad en su sitio y manifestó con cabal
entereza lo siguiente: “No me acusa de nada ni mi conciencia
moral ni mi conciencia cívica. Todo Arequipa a estado y está
conmigo y se siente orgullosa de la valentía de su pueblo en
cuya lucha ha habido, episodios de heroísmo, que algún día
ensalzará la historia”. “Yo actué en medio de un movimiento
inorgánico y desplegué inauditos esfuerzos para encauzarlo,
sufriendo los días inmediatos en mi estado cardiaco, lo que me
privó de asistir a los sepelios, en los cuales hubiera dejado
oír mi voz de dolor, pese a todas las prohibiciones. Ahora
espero tranquilo las sanciones que se me quieran aplicar”.
El doctor Mostajo asumió la responsabilidad
de todo lo ocurrido y obtuvo garantías para que no se
ejercitasen represalias. En un camión fue conducido primero al
Cuartel de Tingo y luego al de Salaverry. Por gestión del cuerpo
consular, fue puesto en libertad al día siguiente. En esa forma
concluyó su mejor lección de reciedumbre moral y de civismo.
Los últimos años de este patriarca de la
civilidad arequipeña, transcurrieron en forma apacible habiendo
fallecido víctima de una dolencia cardiaca el 27 de marzo de
1953. Hace 50 años.
Una multitud doliente acompañó sus restos
mortales a la última morada. Habla logrado imponer los
caracteres de su personalidad controvertida pero a la vez
respetada. Dejó dispersa una basta obra de publicaciones de
diferentes épocas y lugares, tanto del país como del extranjero.
Hoy al rendir éste homenaje, al doctor
Francisco Mostajo, no cabe para mejor elogio decir: que en el
cielo existe una gran estrella, que brillará por toda la
eternidad, iluminando el camino de quienes como él, son rebeldes
y caudillos, luchando por la justicia y la verdad.
Muchas gracias.
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ANIVERSARIO DE LA SOCIEDAD ACADÉMICA DE DOCTORES
Fecha : 24 de septiembre del 2004 19:00h
Lugar : Auditorio principal de la UCSM.
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Señor Dr. Luis Carpio Ascuña, Rector de la
Universidad
Señores Doctores Julio Paredes Núñez y Manuel Vásquez
Huerta, Vice Rectores de la Universidad
Sr. Doctor Marcos Pérez Rosado, Presidente de la Sociedad
Académica de Doctores
Dignas autoridades
Doctores miembros de la Sociedad Académica
Damas y Caballeros
Sean mis primeras palabras para expresar mi
profundo agradecimiento a los miembros de la Junta Directiva de
la Sociedad Académica de Doctores de nuestra universidad, por el
alto honor que se me ha conferido al encomendarle el Discurso de
Orden en esta ceremonia que se conmemora sus 25 años de vida
institucional.
El mejor tributo que podamos brindarle a
nuestra Sociedad Académica es reconocer la importancia de contar
entre sus asociados con los más importantes doctores de nuestro
medio y promover entre ellos la realización de trabajos de
investigación científica y humanista, orientada a la solución de
problemas universitarios, regionales y nacionales.
El arte de ser doctor consiste en cumplir con
todas las exigencias en cuanto a su formación profesional, las
que necesariamente deberán ser cumplidas eficientemente, así
como el cumplimiento de su deontología especial, puesto al
servicio de la sociedad a través del estudio, la investigación y
el planteamiento de soluciones adecuadas, en un mundo que no es
estático, sino que se renueva a cada instante, aportando nuevos
elementos, nuevas situaciones, nuevos problemas y nuevas
soluciones.
En este mundo que nos ha tocado vivir, juegan
los Doctores un rol trascendental, pues nos corresponde
colaborar lúcida y responsablemente en esta incesante tarea
innovadora.
El nuevo modelo para entender el mundo, ya no
es un mapa donde las cosas tienen su lugar, donde las fronteras
se encuentran perfectamente definidas. El nuevo modelo es más
bien metereológico, donde todo influye sobre todo lo demás,
donde el orden se construye, se destruye y se reconstruye
continuamente, donde pequeños cambios puedan dar lugar a
profundas e insólitas transformaciones.
Todo este conjunto de innovaciones deben ser
profundamente estudiadas e investigadas científicamente, para
proponer soluciones válidas, justas y humanistas, resolviendo
los problemas que vive y que vivirá nuestra sociedad.
No será difícil que cada uno encuentre dentro
de sus especialidades, problemas serios e innovadores que deben
ser prontamente investigados.
En el campo del derecho, he escogido uno de
los muchos problemas que deben ser científicamente investigados.
Un tema que es común y que de una u otra
forma nos afecta a todos, es el problema de LA FAMILIA.
Los constantes cambios sociales así como el
desarrollo industrial, influyen determinantemente sobre la
persona, repercutiendo de manera directa en su entorno familiar,
variando su raíz, su esencia, su estado común. Con el tiempo se
han cambiado completamente los conceptos y derechos, pasando de
la gran familia a la mini familia
Antes de la revolución industrial existió la
familia amplia o genérica, conformada por el Pater familia, la
madre y muchos hijos y además otros miembros dependientes como
los abuelos, los tíos, primos. Esta familia era inmóvil, su
traslado era difícil.
El industrialismo exigió el traslado, la
movilización, surge la familia nuclear, compuesta por el marido
la mujer y los hijos.
El superindustrialismo requiere más movilidad
(cambios de trabajo, largos traslados para llegar a los centros
laborales. Las parejas dejan de lado el sentimiento y el amor
para dar paso a la afinidad y satisfacción de sus necesidades
personales con la ayuda de su cónyuge. Se contentan con la
simple compatibilidad de caracteres. Postergan su descendencia,
se vive un retraso de la procreación, pero no la supresión. Se
busca ser más individuos que padres.
Las familias de hecho, o parejas estables,
han obtenido en muchos países, legislación protectora, incluso
disposiciones constitucionales han extendido su manto de
protección a la convivencia sin matrimonio y esa consagración se
ha volcado luego en legislación ordinaria que regula no solo las
consecuencias patrimoniales sino también las personales,
hereditarias y la relación de los convivientes entre si y ante
los hijos.
También aparecen las familias comunitarias,
como agrupaciones de personas que sin llegar a tener parentesco
se desenvuelven con los mismos fines de la familia.
Luego tenemos otro grupo llamado familia
geriátrica, conformada por personas de la tercera edad. Su
finalidad es promover la ayuda recíproca.
Los solteros, cuyo número va en progresión,
requerirán una mayor consideración de las normas del Derecho a
fin de poder crear vínculos familiares. Aparece para ellos una
nueva teoría del derecho familiar para solteros, en el que se
consideran reglas especiales para la adopción, flexibilidad en
las reglas del concubinato, entre otros.
Y existen en el mundo otras formas de
familias. En el Brasil por ejemplo su Constitución reconoce las
uniones monoparentales, constituidas por un solo padre, que
puede ser soltero, divorciado, viudo o separado. Allí están las
familias reconstituidas, formadas por estos padres que deciden
unirse ya sea en matrimonio o fuera de él. Muchas de estas
uniones no existe vida íntima entre ellos y son uniones más de
socorro mutuo.
La aceleración del ciclo familiar determinará
la toma de nuevas decisiones jurídicas en el Derecho. Pero nos
preguntamos: Cómo regulará el derecho estas familias? Como se
resolverán los conflictos de intereses en estas familias que
parecen sociedades de ayuda mutua? Como se protegerá la buena fe
de los terceros que creen en la apariencia de una relación
formal cuando estamos ante un concubinato?. Lo único cierto es
que estas vivencias existenciales con potenciales consecuencias
jurídicas, deben ser investigadas científica y concienzudamente
por profesionales expertos en el estudio y en la ejecución de
programas de acción académica, científica y cultural.
Otro tema innovador que debe resolver el
derecho de Familia es el relativo al Matrimonio.
Hoy se promociona los matrimonios
simultáneos, de grupo o masivos, con el objeto de regularizar
situaciones de hecho.
No nos es extraño que algunos países ya han
regulado y permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo
situación surgida como consecuencia que hoy la homosexualidad y
la transexualidad se hayan socializado, es aceptada y se le da
trato social común, en base al principio de igualdad. En pleno
proceso de redactarse una nueva Constitución podemos presenciar
cómo los homosexuales luchas por obtener el reconocimiento, al
más alto nivel jurídico, de un derecho a su orientación sexual.
Pero también advertimos que los gays exigen
el reconocimiento de sus uniones al estilo de un matrimonio y
precisamente algunos países como Holanda, Suecia, Francia,
Alemania ya admiten dichas uniones legalmente.
Para las legislaciones latinoamericanas,
estas uniones no encajan en ninguna institución reconocida en el
Código Civil ni siquiera al interior del concepto del
concubinato.
Existen otras formas más de matrimonio: el
llamado matrimonio postjubilación, relacionado con la familia
geriátrica. Se recurre al matrimonio una vez concluida la vida
laboral, ya jubilado y sin preocupaciones. La dedicación a la
pareja y en si al hogar será plenamente absoluta.
Otro problema de trascendencia es la
regulación de la poligamia, teniendo en cuenta que actualmente
existen muchas unidades familiares clandestinas de este tipo.
Muchos estudiosos han manifestado que la despenalización del
adulterio, ha sido el primer paso.
La reinstitución o legalización del
matrimonio a prueba a fin de evitar los trámites de celebración
y la formalización de vínculos conyugales innecesarios que son
disueltos prontamente.
Otro problema innovador que nos toca vivir,
lo observamos en el trabajo realizado por los movimientos
feministas, contribuyeron a liberar a la mujer de las tareas
domésticas y de la dependencia económica del marido. La mujer
decidió que debería capacitarse, depender de ella misma y salir
al mercado de trabajo. Las decisiones al interior dejaron de
tener un matiz exclusivamente del marido, para pasar a ser
motivadas por el consenso. Inclusive su contribución a la
economía familiar le hizo ganar espacios.
El progreso de los niveles de educación de
una generación a otra, especialmente en la clase media,
determinó el ingreso profesional de la mujer al mercado de
trabajo.
Los espacios ganados por la mujer, empujan en
aumento de los matrimonios convenidos bajo un régimen de
separación de patrimonios, de esta forma la mujer cobra más
independencia y conserva su libertad económica.
Pero a la vez, cuando la mujer trabajadora o
profesional tiene hijos y no puede hacerse cargo de ellos
durante la jornada de trabajo, la familia hecha mano a terceras
personas para que se hagan cargo del cuidado de los
descendientes, o bien se recurre a instituciones organizadas con
el fin de cuidar hijos ajenos de padres trabajadores.
Otro tema de suma importancia que tiene que
ver con la familia es el referido a la identificación y
reproducción de la persona.
La ciencia genética ha aportado tanto al
Derecho, que hoy gracias a las técnicas biogenéticas podemos;
• Determinar positivamente la paternidad.
• Decidir las características de los hijos,
como el sexo, rasgos, su inteligencia.
Nos ponemos a pensar, por un momento, lo que
significaría al Derecho regular todo el nuevo campo de la
reproducción humana asistida?
Nos encontramos frente al problema de la
afiliación legal, con la paternidad o maternidad biogenética
definida más no legalmente. Esto se estaría dando por la
posibilidad de la fecundación post mortem.
Otra situación es la unipaternidad, dado en
el caso de los hijos clónicos, producto de la autoreproducción
de un sujeto
También el caso de la bipaternidad, por la
concurrencia de más de un padre. El padre biogenético y el
legal.
Otro es el caso de la trimaternidad, cuando
se da la maternidad genética, biológica y legal.
Finalmente la multigeneración, consecuencia
de la fusión de dos o más embriones de padres distintos.
Este problema de la reproducción de la
persona, tiene sus consecuencias directas en el parentesco del
recién nacido, considerando las nuevas y muy variadas formas de
relación sanguínea y social.
Algunas de las nuevas formas de parentesco
que da lugar toda esta situación innovadora son;
• El parentesco genético, producto de la
identificación y vinculación de las personas a través de sus
características genéticas.
• El parentesco social, establecido por
la existencia de familias comunitarias. No hay vínculo de sangre
pero si sociales.
Está por definir el nombre del parentesco que
surge de la genealogía embrionaria. Esto es en el caso de los
embriones congelados.
Vemos que los cambios sociales y las
conductas personales influyen en la estructura familiar,
orientando su composición a nuevas exigencias que el Derecho no
puede ser ajeno a esta realidad y debe empezar a proyectar sus
normas a fin de proteger a la familia sin descuidar o restringir
los derechos y aspiraciones de las personas que la componen.
Cada institución del derecho de Familia va adecuando sus
objetivos de acuerdo a la época vivida.
Y nos toca, hoy, encausar debidamente estos
cambios, productos del desarrollo social, teniendo en
consideración que la familia es la cédula básica de la sociedad.
Así como el tema de la familia que en algunos
aspectos innovadores hemos analizado, existen en cada una de las
diferentes ciencias un sin numero de problemas que deben ser
estudiados, analizados e investigados científicamente, por
doctores académicos, que garanticen propuestas justas, reales y
humanistas.
Quiero concluir, expresando nuestra especial
felicitación a la Sociedad Académica al cumplir sus BODAS DE
PLATA haciendo votos para que continúe en su rol de promover,
organizar, estimular y realizar la investigación científica y
tecnológica, orientada preferentemente a formar los nuevos
doctores que requiere el siglo XXI, llamado el Siglo de al
innovación.
Gracias.
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ANIVERSARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS DE LA
UNIVERSIDAD CATÓLICA SANTA MARÍA
Fecha : 23 de noviembre del 2007 11:00h
Lugar : Auditorio Miguel Grau de la UCSM.
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Señor Doctor Julio Paredes Núñez, Rector
de la Universidad Católica de Santa María Señores Vice Rectores
de la Universidad.
Distinguidas autoridades.
Srs. Decanos y Jefes de Departamentos.
Señores Docentes.
Damas y caballeros.
Alumnos que nos acompañan.
El Consejo de nuestra Facultad me ha
dispensado el honor de dar lectura al discurso de Orden en ésta
ceremonia conmemorativa del XLVI aniversario de la Facultad de
Ciencias Jurídicas y Políticas de nuestra Universidad.
Agradezco muy emocionado este encargo, y esta
sensación de emoción y alegría es mayor y casi incontrolable,
después de haber escuchado a los alumnos y amigos de mi padre
que celebran este año sus Bodas de Plata de egresados,
precisamente este año que se cumplen 25 años de su
fallecimiento. Quieran ustedes, amigos de la Promoción “Germán
Rodríguez Escobedo”, aceptar mi especial y profunda gratitud por
haber elegido como nombre de la Promoción el nombre de mi padre
y recordarlo con tanto cariño a pesar del tiempo transcurrido.
Dr. Max Rivera, sus palabras han quedado grabadas en mi corazón
y permanecerán en mi recuerdo toda una vida.
Señor Rector, hoy es un día de fiesta, por
que Derecho cumple 46 años de vida universitaria y con el
esfuerzo y cariño de sus autoridades, profesores, personal
administrativo y alumnos, nos hemos podido conducir por el
camino de la excelencia y hoy la encontramos en su mejor etapa
de desarrollo y de madurez.
Al rendirle un justo homenaje, evoco la
figura de tan dignos maestros que nos antecedieron y que
acrecentaron el prestigio bien ganado que hoy orgullosamente
ostenta. Recordamos con gratitud su paso como autoridades de la
Facultad a los doctores Humberto Núñez Borja, Alberto Heredia,
Alberto Ballón Landa, José Butrón Valencia, Alberto Páliza del
Carpio, Hernán Pretto Glave, Oscar Díaz Valverde, Juan Manuel
Polar Ugarteche, Ramiro de Valdivia Cano, y entre otros a mi
padre el Dr. Germán Rodríguez Escobedo, quienes realizaron una
brillante gestión, que perdurará por siempre.
Al recordar a los primeros docentes, debo
incluir en este homenaje a los que fueron incorporándose en sus
diferentes momentos, tales como los doctores Carlos Montoya
Anguerry, Antonio Villa Calvo, Ana Beltrán de Martínez,
Francisco Chirinos Soto, Guillermo Zegarra Barrionuevo, Alfredo
Cornejo Chávez, José Antonio Aranibar, Héctor Díaz Valdivia,
Eduardo Cáceres Bedoya, Abraham Talavera Delgado, Eduardo
Benavides Benavente, Edilberto Zegarra Ballón, Jaime Valencia
Valencia y otros docentes que con su paso por la Facultad
alimentaron y enriquecieron su vida institucional.
Hoy contamos con una plana de excelentes
docentes quienes con inteligencia, sabiduría, visión y entrega,
vienen forjando una facultad eficiente, reconocida como una de
las mejores del país.
De todos ellos aprendimos la necesidad de
planificar nuestras acciones a desarrollar en el futuro. La
facultad de Derecho, especialmente en las universidades
Católicas son las llamadas a una continua renovación pues deben
transitar vigilantes a los cambios de la realidad socioeconómica
en que vivimos. Además de la investigación científica y
tecnológica debe preocuparse por la convivencia social y del
hombre mismo , como decía Aristóteles “el ser humano existe
siempre en relación con otros seres humanos, es vivir con otros
hombres, el hombre no vive sino convive”.
Estamos en consecuencia, obligados a vivir en
continua renovación, a mirar el mañana conociendo los cambios
que se producen en nuestra sociedad, de la mano con la realidad
que tenemos en nuestro entorno social económico y político; y si
bien es cierto que no sabemos como será el mundo del mañana ,
pero si estamos seguros de que será diferente, por eso nuestra
Facultad tendrá que ser aprehendiente perpetuo.
Precisamente formamos Abogados que ejercerán
sus funciones, no hoy en una realidad que conocemos, sino
mañana, con una realidad diferente. Por ello, debemos ser
capaces de diagnosticar y manejar de manera permanente todas las
transformaciones que sean necesarias de acuerdo a los cambios
del entorno en que nos tocará vivir.
Hace unos días nos despertamos sorprendidos
al enteramos respecto del atentado ocurrido en Tayacaja
(Huancavelica), en la que fallecieron cuatro suboficiales de la
Policía, hecho de terror que sucede al atentado perpetuado unos
días antes en Ocobamba (Apurimac) con un policía muerto, en
ambos casos por grupos de narcoterroristas.
Estos hechos, nos hacen recordar los
conflictos internos vividos entre 1980 y el 2000, que fueron los
de mayor duración y de impacto, con el mayor número de muertos y
daños materiales en toda la historia de la República. El número
de muertos supera a las sufridas en la guerra de la
Independencia y la guerra con Chile, juntos. Oficialmente se ha
declaro a 69,280 muertos y más de 1,2 millones de peruanos
victimas de daños personales o patrimoniales en todo el país.
Estos nefastos conflictos tienen sus causas
en tres fuentes fundamentales: el narco-terrorismo, la
corrupción pública y la delincuencia.
Los peruanos ya no confiamos en el Estado
para la solución de estos problemas. Surge como consecuencia de
estos hechos, grupos de ciudadanos, que formando pequeñas
organizaciones las vamos conociendo como SOCIEDADES CIVILES.
Estas son un conjunto de instituciones
cívicas y asociaciones voluntarias que median entre los
individuos y el Estado. Se trata de organizaciones que se
configuran en torno a prácticas de interacción y debate,
relacionadas con la participación política ciudadana, la
investigación, el trabajo y la fe; constituyen por tanto
espacios de actuación claramente diferenciados respecto del
aparato estatal y del mercado. Las universidades, especialmente
sus facultades de Derecho, junto con los colegios profesionales,
las organizaciones no gubernamentales, son instituciones de la
sociedad civil. La función de estas instituciones – desde un
punto de vista político– consiste en articular corrientes de
opinión pública, de actuación y deliberación ciudadana que
permita hacer valer las voces de los ciudadanos ante el Estado
en materia de revindicación de derechos y políticas públicas.
Precisamente la Sociedad civil tiene un
espacio de acción en el llamado TERCER SECTOR en el cual
participan especialmente las Universidades, que proyectan su
acción hacia la construcción de ciudadanía participativa, que se
constituyen en referentes sociales o que conforman colectivos
transitorios o permanentes. En este espacio simbólico se
construye poder y se hace política en diálogo con el poder
político y el poder económico.
La historia nos recuerda como han venido
participando estas organizaciones privadas en el campo del
TERCER SECTOR, combatiendo enérgicamente estas vertientes de
dolor, de muerte y desolación, precisamente por que el Estado no
está en condiciones de solucionar los problemas causados por el
terrorismo, la corrupción pública y la delincuencia.
El terrorismo sembró la muerte y el dolor en
todo el Perú desde 1980, especialmente en las comunidades
campesinas de la sierra. En abril de 1983 miembros de sendero
luminoso irrumpieron en la comunidad ayacuchana de Lucanamarca y
mataron a 69 campesinos.
El atentado de la calle Tarata en Miraflores,
fue el peor atentado sufrido por la población urbana de Lima, Un
coche bomba colocado por los senderistas el 16 de julio de 1992
mató a 23 personas y dejó heridas a más de 100 personas.
Junto a Sendero Luminoso en los años ochenta
apareció también el MRTA, un movimiento subversivo asentado
esencialmente en las zonas cocaleras de la selva alta, pero con
grupos radicados en ciudades – en Lima, principalmente- que se
encargaban de hacer operativos subversivos específicos.
El fin de la ofensiva terrorista se debe
básicamente a la caída de Abimael Guzmán el 12 de setiembre de
1992, y paró en seco una ofensiva que un día antes parecía
indetenible. La captura de Abimael Guzmán tuvo un efecto
devastador para su organización debido a su extrema
centralización y al papel mesiánico que jugaba el Presidente
Gonzalo.
A partir de esta captura influyeron un
conjunto de factores. El principal fue la contraofensiva
campesina, que se expresó a partir de 1988 en la generalización
de las RONDAS CAMPESINAS y de los Comités de Autodefensa, a lo
largo y ancho del país para enfrentar a Sendero. Son los inicios
de la participación ciudadana en la solución de los problemas
que al Estado le corresponde y que no puede dar solución.
Otro de los flagelos incontrolables y que el
Estado no encuentra solución es la corrupción pública y que fue
institucionalizada dentro del Estado, por que desde sus más
altos niveles se organizó una red de influencias y sobornos en
todos los ámbitos del poder público.
La iniciativa nacional anticorrupción detectó
que funcionaba casi todos los organismos públicos
inexplicablemente mal, por obediencia o complicidad con los
corruptos que ejercían el Gobierno, de esta corrupción no escapa
los poderes legislativo, Ejecutivo, Judicial, el Ministerio
Público, el Sistema Electoral, el Consejo Nacional de la
Magistratura, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, los
gobiernos locales, la SBS, la Controloría General de la
República, y otros organismos. En suma, puede verse que muchos
órganos Estatales estuvieron comprometidos de una u otra manera
con la corrupción. No quiere esto decir, que todos los que
trabajan en ellos eran corruptos, desde luego. Si quiere decir
en cambio, que la red de corrupción se extendió a todos estos
órganos del Estado a través de gente infiltrada o sobornada, de
manera que dicha red alcanzó un inmenso poder para cumplir sus
propósitos.
A pesar de los cambios de gobiernos y de los
años transcurridos, la corrupción sigue aún vigente y nada se
hace para evitarlo. En buena medida podemos decir que la
sociedad se ha acostumbrado a realizar gestiones públicas
valiéndose de recomendaciones, palancas o padrinos. Como hombres
honesto y de derecho somos coincidentes de que esta situación es
injusta, desigual y violenta. Es un rasgo social que se debe
cambiar radicalmente para lograr que se evite la corrupción en
el Perú, pues, precisamente, la base de su existencia está en
los procedimientos irregulares, en el uso y abuso de las
relaciones personales para conseguir favores, y en el perjuicio
a los muchísimos peruanos que no tienen forma de conseguir nada,
aún cuando tengan capacidad, mérito y derecho legal para ello.
Desde 1980 a la fecha han transcurrido más de
27 años, y la corrupción cada vez es mayor y el Estado no tiene
forma y pareciera que no le interesa ponerle fin.
Es la SOCIEDAD CIVIL la que tiene que buscar
espacio en el TERCER SECTOR y organizarse para combatir
enérgicamente la corrupción pública. Creo que corresponde a las
Universidades, especialmente a las Facultades de Ciencias
Jurídicas y Políticas, de buscar los cambios que fueran
necesarios para lograr este propósito.
Debemos comenzar con la difusión y enseñanza
de los Derechos Políticos, ética y filosofía mediante cursos
obligatorios por ejemplo diplomados para todos los que desean
postular al Congreso, Gobiernos Regionales y Municipales y para
todos los que postulen a Jefaturas en dependencias públicas.
Además las mismas facultades deben organizar
comités de vigilancia y control dependientes de los consultorios
jurídicos con el objeto de denunciar los actos de corrupción
pública.
Finalmente, debo referirme al tercer problema
LA DELINCUENCIA. Esta tiene sus causas de origen en la crisis
económica que vivimos y recordamos durante la segunda mitad de
la década de 1980, bajo el gobierno aprista. En este contexto,
complicado por la violencia política, la delincuencia, el
narcotráfico y la corrupción galopante, la cuestión de la
seguridad ciudadana se convirtió en un problema fundamental. La
situación se agravó aún más por la descomposición de la Policía.
Durante el Gobierno Aprista, se impulsó una reforma policial y
se dio de baja a 2,500 policías, pero esta propuesta del Estado
no fue nada significativa. La inseguridad creció aún más, cuando
las investigaciones periodísticas mostraron que efectivos
policiales alquilaban su armamento a las bandas que robaban ,
asaltaban, extorsionaban y secuestraban, y en ocasiones formaban
parte de ellas.
La sociedad civil tuvo su presencia en estos
actos, pues en los barrios populares, con los pobladores
cansados de ser víctimas de la delincuencia, se organizaron para
capturar a los malhechores, pero éstos una vez capturados por
los vecinos eran liberados rápidamente en cuanto se les
entregaba a la Comisaría. Ante la ineficacia y falta de
protección policial se optó por ejercer la justicia con sus
propias manos. La ejecución bárbara de delincuentes por turbas
indignadas, el linchamiento, se convirtió en un factor más, que
alimentaba el clima de violencia y exasperación.
En las ciudades se ha intentado de impulsar
la constitución de rondas urbanas contra la delincuencia,
creándose rejas de seguridad en barrios residenciales con
servicio de vigilancia o seguridad. La ciudad se llenó de casas
enrejadas, sistemas de alarmas, y guachimanes. La utilización de
autos blindados y guardaespaldas, se generalizó en los sectores
de más altos ingresos. Los Municipios de los barrios con mayores
recursos organizaron el Serenazgo una especie de policía
paralela, que podía dar una respuesta más oportuna que un
Policía con escasos recursos, desmoralizada y corroída por una
corrupción que comenzaba en los más altos niveles del comando.
El Estado ya tuvo una mala experiencia cuando
encomendó a las fuerzas armadas el control del terrorismo y de
la delincuencia. Al final se llegó a la conclusión que era más
conveniente que la policía siga combatiendo a los delincuentes.
Pero, el gran problema de la Policía es que
le faltan unos 40,000 policías para hacer una labor efectiva.
Por otro lado hace 10 años que un policía no hace prácticas de
tiro, hace 10 años que no salen de vacaciones, ni se les puede
comprar ropa o uniformes nuevos.
Por todo esto, llegamos a la conclusión que
la Policía ni las fuerzas armadas están en condiciones de dar
una solución a estos problemas. Es necesario e inevitable que la
SOCIEDAD CIVIL se organice para hacer frente a estos tres
flagelos: el terrorismo, la corrupción y la delincuencia.
Nuestra facultad debe estar presente en estos
hechos y formular alternativas de solución de estos problemas, y
creo que podría proyectarse a la sociedad, dando oportunidad a
los campesinos, a los obreros, a los de la tercera edad, y
políticos, abriendo sus puertas para que siguen estudios,
organizándoles cursos y carreras cortas en ciencias políticas,
seguridad, ética y moral y finalmente organizar rondas
jurídicas, con alumnos que puedan difundir distrito por
distrito, pueblo por pueblo, los derechos ciudadanos y la
doctrina cristiana de amor y solidaridad, para evitar de esta
forma el mayor incremento de terroristas y delincuentes. Hay
mucho por caminar y muchos problemas por solucionar, pero ésta
es una gran oportunidad de rendirle homenaje a nuestra Facultad,
haciendo votos para que inicie un nuevo proceso de cambio que
nos conduzca por el camino de la excelencia con paz y amor, sin
terrorismo, sin corrupción ni delincuencia, que nos permita
sentirnos orgullosos de haber formado profesionales y ciudadanos
inspirados en principios humanistas, democráticos y cristianos.
Muchas gracias.
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ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SANTA MARÍA
Fecha : 8 de septiembre del 2008 11:00h
Lugar : Campus Central de la UCSM.
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Señor Doctor Julio Paredes Núñez, Rector
de la Universidad Católica de Santa María.
Dignísimas autoridades que nos acompañan.
Señores Vice Rectores, Decanos y Jefes de Departamento
Director
de la Escuela de Postgrado
Señores Docentes y alumnos
Damas y
caballeros
Hoy estamos de fiesta. Nuestra Universidad
cumple 47 años de vida y la encontramos en su mejor momento
institucional.
Al conferírseme el honor de tener a mi cargo
el discurso de orden, quiero expresar mi profundo agradecimiento
por esta alta distinción, que lo recibo orgulloso en mi
condición de docente adscrito a la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas desde hace 37 años.
El rendir un homenaje a nuestra Universidad,
es recordar con agrado y afectuoso aprecio a todos los que
hicieron posible su exitoso crecimiento.
Es recordar con inmenso cariño al Reverendo
Padre William Morris Christy, quien llegó a nuestra ciudad y
luego de permanentes gestiones, logró conseguir la autorización
de funcionamiento de este Claustro Superior de Estudios,
habilitando una antigua casona en la cuarta cuadra de la calle
Santa Catalina. Dos años después, en vista de su crecimiento se
trasladó a su actual local en Umacollo, con un área de más de
75,000 m2.
Se autoriza el funcionamiento de nuestra
Universidad el 6 de diciembre de 1961, durante el segundo
período del Presidente del Dr. Manuel Prado, en una etapa de
apertura a la democracia e intentos de modernización de la
sociedad peruana, que se manifiesta con las nuevas tendencias de
renovación de la política y de organización social y económica
del Perú.
Se salía de una fuerte represión del gobierno
del General Manuel A. Odría, tan es así que solo funcionaban en
el país ocho universidades con una población universitaria que
no pasaba de los 30,000 alumnos, sin embargo el egreso masivo de
jóvenes que habían terminado la secundaria y que no podían
lograr su ingreso a éstos pocos centros de estudios superiores,
más aún que estas pocas universidades no habían ampliado su
oferta académica, mientras que en el país la modernización
inicial generaba una demanda de conocimiento y de especialidades
que la universidad no estaba en capacidad de proveer.
Estos son los factores que influyeron en la
promulgación de una nueva Ley Universitaria – ( Ley No. 13417)
que recogió las demandas sustantivas del movimiento
universitario: autonomía, creación del tercio estudiantil, la
cátedra paralela, derecho de tacha, extensión social, gratuidad
de la enseñanza en las universidades estatales.
Sin embargo la referida ley se aplicaba
exclusivamente para las universidades estatales y se exceptuaban
a las universidades privadas a que tengan su propio régimen,
dándoles muchas facilidades para que puedan constituirse.
En el período 1956 – 1968 se crearon 24
nuevas universidades, de las cuales 5 de ellas fuero
universidades privadas autorizadas en el gobierno del Dr. Manuel
Prado.
Una de ellas, fue precisamente nuestra
universidad, que fue creada por el recordado y distinguido
sacerdote norteamericano William Morris Christy y el valioso
apoyo del Arzobispo de Arequipa Monseñor Leonardo José Rodríguez
Ballón, logrando la autorización de funcionamiento mediante
Decreto Supremo No. 024 de fecha 6 de diciembre de 1961,
habiendo iniciado sus labores académicas el 9 de abril de 1962,
en la casona de la calle Santa Catalina No. 410, con 150 alumnos
y 8 maestros fundadores. De esta manera se crea en Arequipa
nuestra universidad , que fue la tercera que funciona en el país
al amparo de la Ley universitaria antes referida.
En éste contexto socio-político inicia sus
actividades nuestra universidad, con una visión bien clara:
acreditar niveles superiores de calidad, competitividad y
excelencia en la formación profesional y contribuir a la
descentralización y fortalecimiento de Arequipa, bajo una
concepción humanista y cristina.
Proyecta su misión a la investigación
científica y tecnológica, coordinada con una sostenida acción de
proyección y extensión universitaria, en busca de la verdad, la
afirmación de los valores nacionales, morales y espirituales, el
respeto de los derechos humanos y el servicio a la comunidad.
De esta forma el Padre Willian Morris, doctor
en Teología, fue el Primer Rector de la Universidad a quien se
le confirió las distinciones honoríficas de Rector Honorario
Vitalicio y Doctor Honoris Causa.
En su etapa de Rector le correspondió
enfrentar serios cambios legislativos, como en el mes de febrero
de 1969, el Gobierno Militar del General Juan Velasco Alvarado
sorprendió al promulgar el Decreto Ley No. 17437 que cambió
completamente la estructura y operación de las universidades
peruanas, cuya finalidad era imponer verticalmente una nueva
organización social y económica en el país.
Se pretendía una universidad apolítica, sin
autonomía, se suprimieron las facultades que fueron reemplazadas
por los Programas Académicos en base a departamentos y se creó
el CONUP con capacidad de intervención en las universidades.
Los Consejos Universitarios en cada
universidad fueron reemplazados por los Consejo Ejecutivos
conformados por profesores que con el título de Directores se
encargaron de los aspectos administrativos y académicos.
Fue poca la vigencia de este Decreto Ley, ya
que fue derogado tres años después.
En esta época fueron Rectores de nuestra casa
de estudios los doctores Luis de Taboada y Bustamante, Raúl
Zamalloa Armejo, Francisco Chirinos Soto y Eusebio Cardeña
Rivera, nombrados por el Consejo Ejecutivo de la Universidad.
El retorno a la democracia en 1980 trajo una
nueva Ley Universitaria No. 23733 publicada el 17 de diciembre
de 1983, que regula la creación y funcionamiento de las
universidades públicas y privadas.
De acuerdo con el art. 6 de dicha ley las
Universidades públicas son consideradas personas jurídicas de
derecho interno, mientras que las privadas son personas
jurídicas de derecho privado sin fines de lucro, constituidas
por ciudadanos e instituciones privadas con la protección
constitucional del derecho a la libre asociación, cuya libertad
es ejercida en concordancia con los fines propios del sistema
universitario, teniendo en su Estatuto la facultad para decidir
de manera autónoma el régimen normativo, de gobierno, académico,
administrativo y económico. Se crea la Asamblea Universitaria
como órgano máximo de la universidad, facultada para aprobar y
modificar sus estatutos, elegir a sus autoridades y aprobar el
régimen académico, administrativo y económico. Se establece que
la asamblea estará conformada por las autoridades, docentes y la
participación del tercio estudiantil.
Dentro de esta libertad conocida como la
autonomía universitaria, se consolida la libertad de cátedra y
el derecho de los estudiantes a una educación de calidad, de
esta manera lo reconoce la propia Ley universitaria en su art.
3, literal b) que señala como uno de los principios que rige a
las universidades el pluralismo y la libertad de pensamiento ,
de expresión y de cátedra con lealtad a los principios
constitucionales y a los fines de la correspondiente
universidad, tales como la formación profesional, la difusión
cultural, la creación intelectual y artística, la investigación
científica y tecnológica.
Bajo el amparo de esta nueva Ley , la
Asamblea Universitaria eligió como Rector a los doctores doctor
Máximo Gamero Rivera y Nolberto Zeballos Quequezana, quien
terminó el período 1985 – 1989. Luego por 15 años y que
comprende a tres períodos consecutivos , desde enero de 1990
hasta diciembre del 2004, la Asamblea eligió como Rector al
doctor Luis Carpio Ascuña, y desde enero del 2005 a diciembre
del 2009 fue elegido como Rector el Doctor Julio Ernesto Paredes
Núñez.
Cabe resaltar la promulgación por el
Ejecutivo del Decreto Ley No. 882, a fines de 1995, permitiendo
que las universidades privadas pudiera adoptar la forma
societaria, autorizando la finalidad lucrativa de la educación
superior.
El decreto mencionado abrió las puertas a la
creación de universidades bajo la modalidad de sociedades
anónimas y se autorizó a que algunas universidades existentes
puedan transformarse en esta nueva modalidad, lo cual ocurrió
sólo con algunas creadas en los años previos, tales como la UPC,
USIL y USMP, las universidades particulares clásicas como la
Pontificia Católica de Lima, Cayetano Heredia, Universidad de
Lima, Ricardo Palma, Universidad de Pacífico, y la Católica de
Santa María entre otras, ratificaron su situación de
instituciones sin fines de lucro.
Bajo el amparo de la Ley General de
Sociedades, éste grupo de universidades, se les facultó abrir
sucursales en cualquier lugar de la República, y a otorgar
títulos profesionales y Diplomas de Maestrías a distancia,
improvisando muchas veces sus locales en provincias, como la
improvisación también de sus principales autoridades y docentes.
Actualmente se encuentra vigente la Ley
Universitaria No. 23733 que regula tanto a las universidades
públicas como a las privadas. Estas últimas desdobladas en dos
regimenes. Una conformada por aquellas universidades sin fines
de lucro sujetas al régimen de derecho común, y otras privadas
sujetas al régimen societario, con fines lucrativos y que se
encuentran reguladas por el Decreto Legislativo No. 882.
Nuestra Universidad mantiene su condición de
ser una universidad privada sin fines de lucro, que mantiene su
presupuesto económico con las cuotas de los alumnos, aportes de
instituciones en forma de donaciones y otros ingresos menores.
A pesar de los limitados recursos económicos
en los periodos de Gobierno del Dr. Luis Carpio Ascuña, se
adquirieron dos importantes casonas ubicadas en la calle La
Merced, una donada por la Compañía de Seguros La Positiva y la
otra comprada al Banco Extebandes, donde funciona actualmente la
Casa de la Cultura, donde se exhibe a la momia Juanita la dama
de Ampato. También se adquirió el Fundo La Banda en Huasacache
para el desarrollo de los Programas de Agronomía y Veterinaria,
y el fundo de Chapioco, en la parte alta de Arequipa, en
Yanahuara, como potencial del turismo como punto intermedio
entre Arequipa y el Colca.
Se recuerda también de aquella época la
reversión y equilibrio entre los Programas Académicos de las
Ciencias Sociales y los Programas Académicos de Salud y de
Ingeniería, siendo éstos últimos muy necesarios para el
desarrollo de la Región.
Como consecuencia del terremoto del 2001, se
reforzó las estructuras de todos los pabellones del Campus
Central, aumentándose considerablemente el número de aulas, al
construirse en todas ellas un cuarto piso, obras que se
concluyeron satisfactoriamente en el 2006 durante el Gobierno
del Dr. Julio Paredes Núñez De esta forma el Campus Central que
tenía en 1995 un área de 18,310, m2 presenta en la actualidad un
área de 34,500,00 m2, con un incremento de más del 75% de área
construida.
En estos dos últimos años se ha modernizado
todas las aulas, que hace que hoy contemos con un Campus con un
excelente infraestructura y equipamiento educativo, edificios,
aulas, laboratorios, talleres, centros de producción, jardines y
áreas deportivas.
Un hecho importante y trascendental fue la
compraventa de un terreno de más de 152,000 m2 en la Av.
Fernandini en el distrito de Sachaca, donde se tiene proyectado
construir la nueva Ciudad Universitaria, con estadios para
varias disciplinas deportivas, internado para alumnos de
provincias y nuevos pabellones de aulas, entre otros.
También debe destacarse la adquisición del
inmueble ubicado en la Urb. El Lago y la construcción del
Policlínico en la Ciudad de Dios en el Cono Norte.
El año pasado, se continuo con el proceso de
desarrollo de la infraestructura del Campus Central con la obra
de demolición del Pabellón E, que contaba con 3 niveles con un
área de 1,500 m2, área que ha sido reemplazada con una nueva
edificación de 3,700 m2 de edificación con 5 niveles, que ha
permitido articular este pabellón con las edificaciones
laterales y con el espacio exterior de la plaza principal, para
lo cual se ha renovado también los pisos y la jardinería.
En el Campus del Fundo La Católica Majes, en
la zona destinada a CEPROBIS, se ha construido una planta para
la producción de derivados lácteos con un área de 564,00 m2, que
sumada a la construcción existente se sobrepasa en construcción
un área de 15,459.27 m2.
También en el 2007 se ha continuado con el
proceso de puesta en valor y restauración de la Casa del
Corregidor Abril y Maldonado ubicada en la calle La Merced No.
207. Se ha completado la edificación del segundo piso, con
módulos para aulas y oficinas.
Se ha adquirido el primer piso de la casa de
Palacio Viejo con un área de 104,95 m2 que permite albergar a la
Escuela Taller Arequipa.
En el campo académico se cuenta en la
actualidad con la Escuela de Postgrado y 12 facultades con 26
carreras profesionales, un Instituto de Informática, dos
Institutos de Idiomas, Centros de Investigación, Centros de
Proyección Social y Centros de Producción de Bienes y Servicios.
Para cumplir con estas actividades se cuenta con cerca de 1,000
docentes y Jefes de Prácticas, y algo más de 14,000 alumnos.
Es así como ha transitado nuestra Universidad
en sus 47 años y viene proyectándose al futuro, vigilante a los
cambios de la realidad socio - económico en que vivimos. Como
Universidad Católica está obligada a una continua renovación,
preocupándose por la convivencia social y del hombre mismo,
desarrollando la dignidad humana y la herencia cultural, donde
el catolicismo este presente de manera vital.
Nuestra universidad tendrá que ver el futuro
participando activamente para generar un ambiente de
oportunidades que apoyen las estrategias de equidad que deben
complementar la apertura económica que vive actualmente el país.
. Por estas razones iniciaré el desarrollo de algunas propuestas
que pueden ser evaluadas en el futuro por nuestras autoridades:
Una primera, sería la creación de
universidades regionales resulta imperativo, ya que los
objetivos y fines de cada región son distintos unos de otros.
Nuestra Universidad ya ha adquirido especial experiencia al
haber desarrollado Maestrías y Doctorados en los departamentos
de Cusco, Puno y Tacna, con extraordinarios resultados.
También en el tema de la investigación, se ha
participado en diferentes convocatorias para el financiamiento
de Proyectos de Investigación e Innovación, y construyendo
nuevas Redes para la ejecución de proyectos de innovación en
joint ventures con instituciones y organizaciones de la sociedad
civil, empresas y entidades gubernamentales de la región, como
mecanismo para ir buscando diversas formas de vinculación con la
industria, hasta el establecimiento de un parque tecnológico,
donde confluyan centros de investigación, incubadora de
empresas, servicios jurídicos y financieros, para asi poder
desarrollar nuevas tecnologías que demanda el desarrollo de la
Región Arequipa y la Macro Región Sur.
Por estas razones, es necesario que nuestra
universidad se consolide a nivel regional como la mejor
universidad, y para ello deberá descentralizar la creación de
nuevas facultades que permitan solucionar las necesidades
locales y explotar sus principales virtudes.
Dentro de esta descentralización se podría
crear una Facultad de Danzas, con sede en la ciudad de Puno,
capital del Folclor peruano. Si la danza llega a adquirí un
nivel universitario aparecerían críticos, teóricos y bailarines.
La investigación y la identidad local serán los ejes
fundamentales para el éxito de esta nueva carrera profesional.
En el Cusco, además de crear la Facultad de
Negocios Turísticos y Hoteleros, también podría ser sede
principal de una nueva Facultad de Música, como otra de las
ramas de las industrias culturales necesarias.
En el país existe una sola universidad que
otorga títulos universitarios en esta novísima facultad, con las
designaciones de Licenciado en Educación, Dirección e
Interpretación Musical en Canto, Composición e Instrumentos.
En Tacna se podría crear Facultades de
Administración de Negocios Internacionales, Marketing
Internacional, Finanzas Corporativas y Gestión Pública.
Arequipa, es la capital de la gastronomía,
pero con expertos empíricos . En esta actividad solo conocemos
nuevos institutos y 47 marcas de restaurantes peruanos
desperdigadas en el globo, pero resulta curioso que solo una
universidad en el país la considera como carrera profesional.
Nuestra universidad debería crear la Facultad de Gastronomía y
Gestión de Restaurantes, con capacidad para gestionar empresas
de dicho sector.
Estas nuevas carreras forman parte de la
Industria Cultural, que crece día a día entre el público joven,
sin que nuestras universidades las incluyan masivamente como
carreras profesionales.
Esta es la forma de sincronizar el futuro con
las necesidades de nuevos requerimientos de la región, son
nuestros jóvenes quienes reclaman un cartón profesional para
estas nuevas ramas de las industrias culturales.
Una segunda propuesta estaría vinculada a
solucionar problemas socio - políticos que vivimos actualmente
en todo el país.
En la última década surge en el mundo el
llamado Tercer Sector, que resulta un ambiente transitorio,
donde la Sociedad Civil participa en actividades que
corresponden al Estado, que por diferentes motivos éste los ha
descuido en perjuicio de la ciudadanía.
El Primer Sector corresponde al Sector
Político, y es el Estado quien se encarga en forma exclusiva del
terrorismo, la delincuencia y la corrupción. Sin embargo por
diferentes motivos no ha podido el Estado solucionar estos
fragelos, que tanto daño viene causando a la sociedad.
El Segundo Sector está conformado por el
mercado. El empresario apoyado por el Estado, ha logrado
minimizar los derechos de los trabajadores, muchos no tienen
empleo, otros son subcontratados sin vacaciones ni estabilidad
laboral. Ya no hay sindicatos ni participación en las
utilidades. En este Sector se ha polarizado a la clase
trabajadora. Pocos tienen un trabajado adecuado y muchos no lo
tienen. Al empresario muy poco le interesa participar en la
solución de los problemas sociales.
Aparece un nuevo Sector denominado TERCER
SECTOR o Sector Social, conformado por entidades privadas, como
las Universidades, Colegios Profesionales, Comunidades
Religiosas, Comunidades Campesinas, ONG’S , comedores populares,
entre otras; todas ellas sin fines de lucro, que realizan
labores que corresponden al Estado, dentro del campo de la
seguridad, delincuencia , corrupción, educación y salud.
La sociedad civil se ha manifestado en los
últimos años y ante estos sucesos de diferentes formas. Se vio
obligada a organizarse para combatir al terrorismo iniciando la
contraofensiva campesina que se expresó a partir de 1988 con las
Rondas Campesinas y los Comités de Autodefensa, a lo largo y
ancho del país para enfrentar a Sendero Luminoso, que había
causado más de 70,000 muertes y desaparecidos en todo el país.
La corrupción y la delincuencia son los
problemas más graves que tiene hoy la sociedad. La corrupción se
ha institucionalizado dentro del Estado desde sus más altos
niveles, creándose una red de influencias y sobornos en todos
los ámbitos del poder político.
Por otro lado, la delincuencia tiene muchas
veces la protección de la propia Policía, y cada vez son mayores
los actos delictivos cometidos por menores, pandillas, o bandas
de delincuentes. Cada vez son más numerosos los asaltos,
secuestros, robos, violaciones y otros delitos, que la Policía
ni el Poder Judicial pueden dar solución a este problema.
Es la sociedad Civil, que actuando dentro del
Tercer Sector se organiza libremente formando rondas urbanas,
las urbanizaciones han colocado rejas de seguridad y control,
las casas se encuentra totalmente enrejadas, y las
urbanizaciones contratan vigilantes privados. Los Municipios de
distritos de mayores recursos han organizado un sistema de
Serenazgo, que es una especie de policía privada.
Las Universidades como entidades de la
Sociedad Civil no pueden permanecer indiferentes a esta
problemática. Considero que muy bien podría crearse en las
Facultades de Derecho un Programa profesional de Ciencias
Políticas destinada a la formación y capacitación de
parlamentarios y autoridades políticas, quienes sólo podrían
postular a sus cargos si cuentan con su diploma universitario,
de esta forma se daría al Congreso y a todas las autoridades
políticas un nivel académico indispensable para el mejor
desempeño de sus funciones.
Otra Facultad necesaria es la de la carrera
profesional del Policía Privado, académicos debidamente
preparados para combatir la delincuencia, y devolver la paz y
seguridad que la ciudadanía requiere en nuestros tiempos.
Una tercera propuesta estaría vinculada a las
nuevas carreras profesionales que la región requiere para
participar en todos aquellos nuevos negocios que nos va a
deparar los Tratados de Libre Comercio celebrados con los
Estados Unidos, con la Unión Europea, con los países Asiáticos,
y la construcción de la carretera Interoceánica del Sur, que da
participación a 9 departamentos de la Región Sur, quienes podrán
vincularse con Estados del Brasil como Acre, Rondonia y Matto
Grosso, que serían los de influencia directa, Estados que
cuentan con una población proyectada para el 2010 de más de 8
millones de habitantes, que deberá ser aprovechada por
empresarios peruanos para captar una porción de ese mercado.
Corresponde a nuestra universidad diagnosticar las nuevas
carreras profesionales que deben aperturarse para satisfacer
estas nuevas exigencias de este nuevo mercado.
Una cuarta propuesta estaría referida a los
mayores recursos económicos que requiere la universidad para
crear estas nuevas carreras profesionales, debe el Estado
permitir que el Sector Empresarial y otras instituciones, pueda
efectuar donaciones específicamente a favor de las
Universidades, descontando sus montos del Impuesto a la Renta
que tengan que pagar .
Otro recurso importante sería coparticipar
con el canon minero. Creo que las grandes empresas mineras
ubicadas en cada región, deben contribuir en el desarrollo
universitario regional, ya que de esta manera estas empresas se
beneficiarían directamente con la formación de profesionales de
alta calidad y en las especialidades que ellas requieran.
Con estas propuestas , quiero terminar mi
discurso, haciendo votos al altísimo por intermedio de nuestra
Santísima Virgen María, para que ilumine a nuestras autoridades,
para que con inteligencia podamos afrontar oportunamente las
nuevas exigencias profesionales de este nuevo entorno que nos
tocará vivir.
Muchas gracias.
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INFORMACIÓN
Dirección:
Urb. Señorial A-3 del Distrito
de Cayma
Arequipa - Perú
Teléfono:
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E-mail:
javier@rodriguezvelarde.com
Website:
www.rodriguezvelarde.com |
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